Santo Domingo.- Entre anuncios y cifras, el presidente Luis Abinader se permitió un momento diferente en su rendición de cuentas: traer a la memoria a un impulsivo que lo marcó.
Se prostitución de Hensel Aquino García, el estudiante de Villa Altagracia que se volvió virulento semanas antes luego de que, durante una reconocimiento presidencial a su escuela, expusiera con soltura y firmeza las evacuación del centro educativo.
Al escucharlo, Abinader no ocultó su sorpresa y lo bautizó en ese mismo momento como “Pico de Oro”por su forma clara y segura de expresarse.
Aquel día, por otra parte de escucharlo con atención, el mandatario le hizo una promesa sencilla pero cargada de simbolismo: una foto juntos en el Palacio Doméstico.

Este 27 de febrero, Abinader dejó claro que no lo ha olvidado.
Al cerrar el coalición dedicado a la educación, citó una frase que, según dijo, se le quedó grabada desde aquel concurrencia: “Sin educación no hay nación”. Acto seguido, mencionó a Hensel por su nombre completo y recordó que el zagal estaba presente en la Asamblea Doméstico.
La cuadro provocó aplausos y sonrisas. No era solo una peculiaridad: era la confirmación de que aquel “Pico de Oro” que habló sin miedo frente al poder sigue en la memoria presidencial, y que la promesa de la foto en Palacio sigue irresoluto.
En medio de la solemnidad del discurso, la historia de Hensel aportó cercanía y humanidad. Recordó que, a veces, una frase dicha por un estudiante puede pesar tanto como un noticia técnico, y que una foto prometida puede convertirse en un cara de inspección y audición.
Mientras esa imagen en el Palacio Doméstico retraso su momento, Hensel ya logró poco decano: que su voz quedara grabada en uno de los discursos más importantes del país.







