Pese a contar con las mayores reservas de grasa del mundo, el crudo venezolano presenta una serie de características que lo hacen difícil de refinar y transportar: es muy pesado, con entrada densidad y contenido de azufre, y requiere un procesamiento adicional para diluirlo o refinarlo en instalaciones especializadas.
Venezuela dispone de diversos tipos de crudo: extrapesado, pesado, mediano y voluble, lo que confiere al país un gran potencial para satisfacer las demandas del mercado internacional.
Aunque es un grasa de ‘mala calidad’, representa el 17.5 % de las reservas mundiales: unos 303,000 millones de barrilessegún datos del Boletín Estadístico Anual de la OPEP de 2024.
Las mayores reservas se concentran en la Cinta del Orinocodonde existen grandes depósitos de crudo pesado y extrapesado que está enterrado a anciano profundidad.
Sin requisa, es difícil de transportar porque en su anciano parte es un crudo muy pesado que tiene un detención contenido de azufre, lo que corroe tuberías metálicas y dificulta su manejo.
Todo ello, unido a las sanciones a Venezuela y a la yerro de buques adecuados, ha generado problemas de almacenamiento y transporte.
Una infraestructura que requiere una inversión ingente
Es grasa necesita un procesamiento para tener una calidad transportable y refinableun proceso que eleva los costes y requiere de una infraestructura en condiciones.
Sin requisa, según indica el profesor de Escuela de Negocios EAE Javier Rivas, la infraestructura del país está muy deteriorada.
En 2023 se calculaba que era necesaria una inversión de 250,000 millones de dólares para adecuarla y que la producción vuelva a los 3 millones de barriles diarios que llegó a alcanzar el país, frente a los aproximadamente 700,000 barriles actuales.
Aunque hasta los primaveras 90 del pasado siglo estas infraestructuras eran muy avanzadas, con el chavismo y la naturalización de la industria quedaron obsoleto y sin capacidad de refinado o de realizar labores de procesamiento que permitan su traslado.
Rivas cree que ahora se abren dos escenarios: o se repara la infraestructura petrolera del país a medio y abundante plazo, o se lleva este grasa en buques especializados a Florida (EE.UU), que tiene capacidad de refino, una opción que no sería deseable para Venezuela.
Con las mayores reservas del mundo, la producción del país está estancada. Venezuela lleva primaveras sometida a sanciones económicas y depende en gran medida de la emplazamiento ‘flota espantajo‘ para exportar su grasaque se dirige en buena parte a China.
Si se reanuda la producción, el precio bajará
Según apunta Philippe Wächtereconomista caudillo de Ostrum (filial de Natixis IM), si Estados Unidos toma el control de Venezuela y las sanciones sobre las exportaciones de grasa se levantan, la producción se reanudará, acentuando la proposición de crudo en el mercado mundial, con lo que el precio del grasa bajará.
- Por su parte, el economista y fundador de Fortuna SFP, José Manuel Marín Cebrián, agrega que, tras primaveras de sanciones, damnificación institucional e infraestructuras obsoletoel peligro inmediato no está en una nueva caída de la producción, ya deprimida, sino en el colapso logístico.
El mercado no teme tanto la escasez física de grasa como la imposibilidad de moverlo. Seguros marítimos, incertidumbre regulatoria, potenciales bloqueos en terminales y dudas sobre la vigencia contractual introducen una prima de peligro geopolítico que se traslada al precio del barril.
“La reconstrucción de la capacidad productiva venezolana llevará primaveras pero la tensión en precios es inmediata”, agrega.
Gonzalo Escribanodel Verdadero Instituto Elcano, ha explicado, en una entrevista en RTVE, que las sanciones impuestas a Venezuela dificultaron la importación de los diluyentes necesarios, a lo que se unió la salida de la inversión extranjera, aunque sigue válido una osadía de la petrolera estadounidense Chevron.
Escribano calma que a partir de ahora las petroleras internacionales vuelvan a Venezuela y se hagan cargo de esta nueva política. EFE






