El autor es periodista. Reside en Nueva York
A mis «amigos y colegas»: Sin dádivas incluso se puede. Para cultivar no hay que ser callado, sordo y ciego.
Si lo único que te mueve es el peculio, estudiaste la profesión equivocada. El periodismo «exige» más.
Mercadearse es la parte sencillo. El periodismo es más que eso, demanda sensibilidad social, integridad, sacrificio, imparcialidad, objetividad, y hasta honestidad, poco muy escaso en estos tiempos.
Lo peor es que «periodistas» que históricamente se han vendido como «impolutos» y que han sido pauta para los que vinieron luego que ellos, claudicaron, han resultado un «fiasco».
Ejemplos hay muchos. Podríamos comenzar por Juan TH, uno a quien el sistema le «jedía» y ahora, desde que empezó a «aderezar», todo le huele a «verdolaga».
De ése, regalo que escribía un artículo «antiimperialista» en el informe El Franquista, en el que se vendía como fanático defensor del socialismo, criticando todo lo que olía a «yankis» y a capitalismo. Resultó un farsante más.
Ahora lo único que hace es «mirar para detrás» para cuestionar al PLD, a Danilo y a Leonel. Parece que se le agotaron las balas contra la injusticia y la «explotación del hombre por el hombre».

Charlatanes
Como él, hay cientos de charlatanes que han vendido hasta su alma a cambio de inmerecidos reconocimientos, a los que el tiempo les ha quitado la careta, como a los antaño respetados Huchi Lora, Juan Bolívar Díaz y Margarita Cordero, quienes al parecer nacieron en el país errado, ya que formaron parte de una malévola campaña para desacreditar a la República Dominicana, denunciando abusos que nunca ocurrieron contra inmigrantes haitianos. Su ego y antidominicanismo los redujo a casi nadie.
Hay otros que se oponían a la censura y defendían «hasta con su vida» la autodeterminación de expresión, y hoy están mudos en presencia de un plan de mordaza que promueve el oficialismo para controlar ese derecho por el que tantos periodistas sacrificaron y ofrendaron su existencia.
Si esos farsantes emplearan la medio de ese empeño para defender a los más de dos millones de dominicanos que residimos en otras naciones y que somos víctimas de toda clase de vejámenes y discriminaciones, gozaran de mi arrobo. Pero no, al Diablo con eso.
Para ellos los haitianos que ilegalmente invaden nuestro comarca son más importantes que sus compatriotas más allá los mares. Nos ven como dominicanos de tercera clase. Son unos malditos que nunca han hecho nadie por nadie y por nadie.
Esos defensores de haitianos nunca reconocerán que somos los dominicanos del extranjero,
No son ellos, sus partidos ni los haitianos los que mantenemos a nuestro país a flote. Nunca lo reconocerán, porque su cometido es otra: susurrar y escribir mucha mi…da, desacreditar a la República Dominicana, defender a toda costa al presidente Luis Abinader y al PRM.
Todo a cambio de peculio (dádiva), o de que les otorguen el Premio Franquista de Periodismo, aunque tengan que convertirse en lambones del Gobierno y del sistema. Que vergüenza!
jpm-am
Compártelo en tus redes:






