Cuando llueve, cruzar la Avenida Charles de Gaulle cerca de Santo Domingo Septentrión constituye una odisea por el perenne charco que se forma acordado en la almohadón del puente que une a los dos municipios.
Y problema para conductores y peatones
Los vehículos se apagan y, para los peatones, es irrealizable cruzar sin mojarse de la cintura para debajo. Con pocos minutos de calabobos, el circunstancia se torna intransitable pues, en algunos tramos, la acumulación de agua alcanza hasta dos pies de profundidad.
Y, a pesar de que el río Ozama está a pocos metros del charconinguna autoridad ha intentado canalizar su contenido cerca de ese río
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Munícipes que utilizan con frecuencia la vía han reclamado a los distintos alcaldes y a las demás autoridades la decisión del problema, pero mínimo han hecho.







