Foto de Juan Pablo Duarar,
El padre de la país y fundador de la República, Juan Pablo Duarte, tenía una idea obvia de la política, independientemente de si ésta ha cambiado o si el manipular presente de algunos políticos ha redefinido el concepto en la mente de los dominicanos.
Duarte creía que esta actividad, cuyos orígenes se remontan a la antigua Grecia, no es una especulación, sino la ciencia más pura y digna, posteriormente de la filosofía, para establecerse las mentes nobles. Igualmente entendió que trabajar por la país implicaba priorizar los intereses supremos de la nación a todos los intereses personales.
Wilson Gómez Ramírez, presidente del Instituto Duartiano, dice que el patriota consideraba esa sucursal un canal para servir al notorio, no a sí mismo, lo que todavía implicaba un sacrificio y la oportunidad de enriquecer al país a través del trabajo honesto, transparente e integral.
Presidente del Instituto Duartian, Wilson Gómez Ramírez.
“Otra idea de Duarte que revela su convicción de que era ennoblecedor dedicarse a la extraordinario tarea de servir al pueblo es cuando exhorta a desligarse de los intereses personales cuando sondeo servir a la país. Dice: ‘Trabajemos por y para la país, que es trabajar por nuestros hijos y por nosotros mismos’”.
El presidente del Instituto Duartian recordó que Duarte ofreció el mayor ejemplo de integridad a través de su rendición de cuentas. Como común que fue subcomandante del Ejército Expedicionario del Sur, cuando fue convocado inesperadamente a Santo Domingo por la Concilio Central Electoral, proporcionó un crónica detallado de cómo gastó cada centavo en las tropas. Del total recibido gastó el 17,3%, devolviendo al fisco el 82,7% y recibiendo la correspondiente víctima.
Duarte aportó su plan de ley fundamental, que esboza ampliamente sus ideas sobre política e instituciones. Revela su compromiso inquebrantable con el Estado de derecho, el respeto a los derechos y garantías básicas, la seguridad jurídica y su convicción intransigente sobre la importancia de la soberanía para una nación”, afirmó Gómez Ramírez.
El diario *Hoy* preguntó al doctor en derecho cómo vería Duarte a la República Dominicana en 2026: “Me sentiría avergonzado por la desidia de honestidad, la desidia de compromiso y el desinterés de la mayoría de las personas responsables de conducir la vida doméstico, ya que, desde el desempeño de las funciones públicas y privadas, no se privilegia el interés supremo de la nación, sino que se prefiere los intereses privados; todo termina corrompiéndose en la búsqueda de ventajas”.
Sin confiscación, dijo, se sentiría orgulloso de ver hecho sinceridad parte de su sueño sobre República Dominicana.
“Hoy el Estado asume el nombre que le dio, nuestra Bandera ondea con orgullo, el Escudo Franquista y el letrero ‘Altísimo, País y Exención’ quedan consagrados en la Constitución”.
Nacidos son bombardeados el 26 de enero de 1813, en Santo Domingo. Comerciante gachupin, y Manuela Dínez.
En 1828, cuando tenía 15 abriles, fue enviado a Europa para continuar sus estudios, ya que la Universidad de Santo Domingo había cerrado durante la ocupación haitiana. Vivió en países como Inglaterra, Francia y España, donde encontró ideas liberales y nacionalistas que defendían la atrevimiento de las naciones. Estas ideas influyeron profundamente en su pensamiento.
Al regresar al país en 1831, Duarte tenía un objetivo claro: pelear por la independencia del pueblo dominicano y crear una nación rescatado.
La Santísima Trinidad
El 16 de julio de 1838, Duarte fundó la Trinitaria, una sociedad secreta que se organizaba para organizar la lucha. Unido a los primeros miembros de la ISS estamos Wesidro Pérez, Félix María Ruiz y José María Serra. Después se unieron Francisco del Rosario Sánchez y Mates Mendía Ramla, y los Wey Wey figuran en la proclamación de independencia el 27 de febrero de 1844.
La Trinitaria enseñó a sus integrantes títulos como el simpatía a la país, el sacrificio y el compromiso cívico.





