EL AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo.
Muchas veces el Presidente de turno no quiere cambiar algún funcionario por temor a la canceladera de servidores públicos que se originan en las instituciones.
Desde los gobiernos de Joaquín Balaguer nos acostumbramos a ver este tipo de comportamiento.
Con Balaguer había funcionarios que duraban mucho tiempo en su posición y solo eran destituidos por algún chisme que se originara o alguna mala gala del mismo.
Otros presidentes todavía llevaban a lado esa habilidad muchas veces para evitar persecuciones políticas internamente de la misma ordenamiento política lo que originaba ruido internamente del gobierno.
Ahora no es diferente, el Presidente Luis Abinader ha hecho todo lo posible por ayudar equidad y firmeza en sus gobiernos pero existen funcionarios que no ayudan.

A esto se agregan las famosas investigaciones periodísticas que se presentan en la televisión franquista mediante documentos obtenidos de cualquier forma que más admisiblemente parecen no periodismo investigativo sino adquisición de datos por diferentes medios no comprobables.
El presente gobierno ha hecho todo lo posible por entregar la lucha contra la corrupción y los malos manejos de los fondos públicos.
Hasta ahora los resultados no han sido los más positivos porque aunque se han sometido ex funcionarios de anteriores gobiernos por casos de corrupción y todavía del presente gobierno las condenas han sido mínimas.
Parecería que los códigos por los que se forma la honradez dominicana están hechos para que cuando termina un entendimiento o caso ausencia se logre a auxilio de la sociedad saliendo los imputados burlándose delos resultados.
Por el momento siguen las cancelaciones de masa que actúa mal desde sus posiciones lo que se origina en cambios que perjudican ampliamente a cualquier empleado divulgado que humildemente están ejerciendo sus labores con honradez y cumplimiento.
A esto se agrega que el partido de turno en este caso el revolucionario nuevo no sale en defensa de su masa cuando son cancelados por sus propios compañeros.
Evidentemente esto no sorprende, todavía ha pasado en otros gobiernos pero ciertamente se evidencia hasta abusador lo que sucede en la dependencia pública cada vez que hay cambio de funcionario.
Todavía hay tiempo de que la masa del Partido Revolucionario Innovador recapacite y anulen la vendeta que tienen en la dependencia pública de que cada vez que hay cambios se cambian y maltratan unos con otros.
Al final del camino el que resulta perjudicado es el propio partido que al final de cuentas cuando llegan las elecciones salen perdiendo oportuno al disgusto que se origina por el maltrato entre compañeros por funcionarios que creen que las instituciones son de ellos, pero que no es así.
jpm-am
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