Santo Domingo.- Un dominio verde abandonada por más de una término hoy florece como un símbolo de renovación urbana y cohesión comunitaria. El nuevo Parque Riveras de las Palmassituado en el sector de Regato Hondofue entregado este jueves por la alcaldesa del Distrito Doméstico, Carolina Mejíacomo parte de su software de recuperación de espacios públicos para el disfrute común y el bienestar ciudadano.
Durante abriles, los moradores del sector solicitaron la transformación de este demarcación estéril, que hasta hace poco era un punto de acumulación de desechos y foco de inseguridad. Hoy, gracias a una intervención integral impulsada por la alcaldía, el parque se convierte en un pulmón verde de 2,465 metros cuadrados que promoverá el gimnasia, el entrevista social y la seguridad comunitaria.
“Esto no es solo un parque; es la recuperación de la confianza entre el ciudadano y su ciudad”expresó Mejía al encabezar el acto de tolerancia, donde igualmente destacó la importancia de la décimo comunitaria para encaminar las acciones del gobierno circunscrito.
El nuevo espacio cuenta con senderos peatonales, máquinas para hacer ejercicios al ventarrón soberano, bancos, zafacones, malla perimetral y una iluminación capaz con tecnología LEDlo que permite su uso seguro en horas nocturnas. Incluso se trabajó la plantación, que incluye la siembra de 23 árboles de especies nativas y endémicas, así como más de 4 mil plantas ornamentales.
Sostenibilidad y décimo: claves del plan
Entre los instrumentos ecológicos del parque se encuentran 15 palmas botellitas, una palma vivo, 5 árboles de higüero, 4 robles, y más de 2,000 metros de grama natural. Todo esto fue ejecutado bajo una visión de sostenibilidad que rebusca mejorar el microclima de la zona y proteger la biodiversidad urbana.
Por otra parte de la infraestructura, el plan refuerza la idea de que los parques no son solo ornamentos urbanos, sino herramientas fundamentales de inclusión social, sanidad mental y cohesión barrial.
Los residentes expresaron su agradecimiento en el acto inaugural, subrayando cómo esta obra representa una deuda saldada con la comunidad. “Pasamos abriles esperando que nos escucharan, y hoy sentimos que por fin nuestra voz tuvo eco”, dijo doña Margarita Rivera, residente del sector desde hace más de 30 abriles.
Un maniquí replicable para toda la ciudad
Esta intervención forma parte de una visión más amplia de la dirección de Carolina Mejía, que prioriza la recuperación de espacios olvidados como una logística para combatir la marginalidad urbana y ofrecer a las familias capitaleñas lugares dignos para convivir, hacer deporte y crecer en comunidad.
Con el Parque Riveras de las Palmas, la alcaldía demuestra que el urbanística sensible y participativo puede cambiar realidades. No se alcahuetería solo de inaugurar estructuras, sino de tejer ciudadanía desde el espacio divulgado.





