Santo Domingo.-Aunque muchas personas han escuchado susurrar del virus del papiloma humano (HPV), aún persisten dudas, mitos y desconocimiento sobre una infección que está presente en la vida de la mayoría de la población y que, en determinados casos, puede convertirse en una amenaza para la vigor.
La doctora Jazmín García, radioncóloga del Centro de Radioterapia Integral (Radonic), indica que cada mes de marzo se conmemora el Día Mundial de Concienciación sobre el HPV, iniciativa que investigación promover la educación y la prevención frente a uno de los virus más comunes de transmisión sexual y su estrecha relación con varios tipos de cáncer, especialmente el cáncer de cuello uterino.
Indica: “Se estima que la mayoría de las personas sexualmente activas entrará en contacto con el virus en algún momento de su vida”.
Sistema inmunológico
En la mayoría de los casos, explica, el sistema inmunológico logra eliminar la infección de forma natural sin que la persona llegue siquiera a memorizar que estuvo expuesta al virus, pero existen otros tipos que permanecen en el organismo y provocan, con el paso de los primaveras, cambios celulares que eventualmente pueden ponerse al día cerca de cáncer.
El cáncer de cuello uterino es el ejemplo más conocido de esta relación. “De hecho, en la gran mayoría de los casos diagnosticados, la enfermedad está asociada a una infección persistente por tipos de HPV considerados de detención peligro”.

García reconoce que este cáncer continúa representando un desafío importante de vigor pública. Explica que lo que distingue al cáncer de cuello uterino de otros tipos es que se alcahuetería de una enfermedad que puede prevenirse y detectarse de forma temprana, lo que abre una ventana de oportunidad significativa para dominar su impacto.
Tres pilares
García explica que la prevención se sustenta en tres pilares fundamentales que han demostrado ser efectivos para disminuir la incidencia y mortalidad asociada a esta enfermedad.
El primero es la inmunización contra el HPV, considerada actualmente una de las herramientas más eficaces en la lucha contra este virus porque protege contra los tipos de HPV que con veterano frecuencia causan cáncer de cuello uterino y otros tipos de cáncer asociados.
El segundo pilar es el tamizaje o detección temprana, mediante pruebas como el papanicolaou o la prueba específica de HPV. Estos estudios permiten identificar alteraciones en las células del cuello uterino antaño de que se conviertan en cáncer.
El tercer sujeto es el seguimiento adecuado de las lesiones detectadas, un paso secreto internamente del proceso de prevención. Cuando se identifican cambios celulares en etapas tempranas, el tratamiento oportuno permite detener su progresión y preservar la vigor.
Aparejo
— La más poderosa
La prevención, insiste la diestro, sigue siendo la útil más poderosa para proteger la vigor.






