El papa Bravo XIV pidió a la Curia, el ‘gobierno’ de la Iglesia, y a los trabajadores del Vaticano que trabajen “evitando prejuicios y además con una buena dosis de humor, como enseñó el papa Francisco”, durante la audiencia que concedió este sábado a todos los empleados de la Santa Sede.
Aseguró al emprender su intervención que “no era momento de hacer discursos programáticos”, sino más admisiblemente una ocasión de corresponder el trabajo que hacen.
“Sí, como saben, llegué hace sólo dos abriles, cuando el amado papa Francisco me nombró prefecto del Dicasterio para los Obispos. Así que dejé la diócesis de Chiclayo, Perú, y vine a trabajar aquí. ¡Qué cambio! Y ahora…¿Qué puedo proponer?”, dijo Robert Prevost, escogido pontífice el pasado 8 de mayo.
Bravo XIV pasó dos décadas trabajando en Perú, país del que obtuvo la ciudadanía, pero en los últimos dos abriles dirigió el área del Vaticano encargado de nombrar obispos de todo el mundo.
En tanto, recordó a la curia y a los trabajadores vaticanos acompañados de sus familias en el cátedra Pablo VI que su experiencia misionera forma parte de su vida. “Como religioso agustino fui predicador en el Perú, y entre el pueblo peruano maduró mi afición pastoral. ¡Nunca podré agradecerle lo suficiente al Señor por este regalo!”.
“Por otra parte, el llamado a servir a la Iglesia aquí en la Curia Romana fue una nueva cometido, que he compartido con ustedes en estos dos abriles. Y sigo y seguiré, mientras Jehová quiera, en este servicio que me ha sido confiado”, añadió.
Por ello instó, como hizo en su primer discurso con el que se presentó al mundo en el ventanal de iglesia de San Pedro, “a apañarse juntos cómo ser una Iglesia misionera, una Iglesia que construye puentes, dialoga, siempre abierta a acoger con los brazos abiertos a todos, a todos aquellos que necesitan de nuestra caridad, de nuestra presencia, de nuestro diálogo y de nuestro bienquerencia”.
Y recordó que para “cooperar en la gran causa de la mecanismo y del bienquerencia” hay que hacerlo “en primer zona con nuestro comportamiento en las situaciones cotidianas, empezando además por el zona de trabajo”.
“Cada uno puede ser constructor de mecanismo con su posición cerca de los compañeros, superando las inevitables incomprensiones con paciencia y humildad, poniéndose en el zona del otro, evitando prejuicios y además con una buena dosis de humor, como nos enseñó el papa Francisco”, destacó.
El nuevo pontífice estadounidense-peruano afirmó que su primera reunión con el cuerpo gubernativo era una oportunidad para dar las gracias por su trabajo. “Los papas pasan, la curia permanece”dijo a los funcionarios gubernamentales, al personal y a sus familiares.
El papa fue recibido en el cátedra Pablo VI con una larga ovación y entonces bromeó: “Si los aplausos son más largos que el discurso, entonces tendré que hacer un discurso más dadivoso. Tengan cuidado”.






