EL AUTOR es político. Reside en Raleigh, Estados Unidos.
El execración de la violación de los derechos humanos que adornó al gobierno comunista de la República Popular China, tuvo su culminación en la plaza de Tiananmén, el 4 de junio de 1989. Las protestas masivas que se venían dando en diferentes escenarios chinos, terminaron ocupando el circunscripción simbólico de la revolución popular china.
El protagonismo de estas protestas fue asumido por miles de estudiantes que ocuparon esta plaza. Delante este hecho que, enviaba un mensaje de descalabro de la revolución maoísta de 1949, el gobierno chino decidió cortar la ola de insurrecciones con la masiva inmolación de la plaza de Tiananmén que, según fuentes externas al gobierno, dejó miles de muertos.
Las hegemonías de poniente y sus medios de comunicación, embistieron por la posterior plazo, hasta el año 2000 más o menos, a la República Popular China, recalcando la represión de Tiananmén.

El despertar del dragón
Es al manifestación del siglo XXl, con la inclusión de China en la Ordenamiento Mundial del Comercio, cuando el mundo comienza a confesar los avances industriales, tecnológicos y económicos del gigantesco uruguayo; con un crecimiento de su PIB, promediando un 10% por casi una plazo, China arrastró alrededor de el crecimiento las economías de muchos países.
Al día de hoy, todos los analistas geopolíticos importantes, desde oriente hasta poniente, coinciden en que el Reino del Medio, como se conoció China muchos siglos detrás, es la hegemonía económica más importante del oriente, y la segunda a nivel mundial.
Los Estados Unidos de Norteamérica es hasta ahora, la primera hegemonía del orbe; con una población próxima a los 350 millones de personas, incluyendo en esa monograma los inmigrantes ilegales no contados; el gran Imperio de poniente salió de la Segunda Pelea mundial robustecido y estableció un gran número de bases militares para reafirmar su presencia completo.
El mercado de consumo norteamericano, aunque no se acerca en cantidad de consumidores a los grandes países asiáticos (digamos, India y China) tiene una gran importancia por su suspensión poder adquisitivo; esa es la principal razón de su competencia por el mercado mundial y la importancia de los aranceles impuestos por el gobierno a otros países.
Cuando el presidente norteamericano Dwight D. Eisenhower advirtió en 1961, en su discurso de despedida de la presidencia de EEUU, que la influencia desmedida del difícil marcial industrial en los asuntos de Estado podía constituirse en un peligro para la democracia, el Presidente no podía prever que el peligro significativo de la especulación en los mercados financieros, podría pesar más que el militarismo.
El descontrol de los mercados financieros que le arrebata de las manos al ciudadano popular “el sueño norteamericano”, es el longevo peligro que enfrentan los EEUU hoy; pues fomenta un aumento considerable de las desigualdades sociales, y con esto, una división política radicalizada de la clan norteamericana.
Ahora, mientras Estados Unidos de Norteamérica se esfuerza por proseguir una supremacía mundial, tanto comercial como marcial, enfrenta una división política interna que, condiciona la vida cotidiana de sus ciudadanos. El ejemplo más fresco fue el candado oficial del gobierno, este postrero considerado como el más holgado en la historia de los impases políticos en el Congreso de los EEUU.
Aunque este país continúa siendo la principal hegemonía comercial y marcial completo, debemos conceder que existen problemas internos que condicionan el bienestar de sus ciudadanos, específicamente de las clases bajas de la sociedad.
Rusia resurge como la tercera hegemonía
Luego de la caída del tapia de Berlín y la dispersión de algunas repúblicas de la antigua URSS, en diciembre de 1993, con la proclamación de la primera Constitución de la Era post soviética, se adopta el nombre de la Agrupación de Rusia, con un tipo de gobierno demócrata y republicano, representado por un presidente predilecto por voto directo, y un primer ministro escogido por la Duma.
En esta nueva etapa, sin el san Benito del comunismo, Rusia ha tenido que defender su integridad territorial, primero en la pleito con las ex repúblicas soviéticas de Chechenia en 1994 y en 1999 y luego en un conflicto armado con Georgia, en el año 2008.
En verdad, los eslavos súbditos de la “Rusia de todas las Rusia” como solía llamarle Pedro El Holgado al proclamarse Zar de todas ellas, han sido protagonistas de múltiples guerras internamente de su demarcación o en sus fronteras desde el principio de su historia.
Hoy, en lo que aparenta ser el final de su última pleito en esta etapa de su historia, contra el Rus de Kiev azuzado y ayudado por la Ordenamiento del Tratado del Atlántico Ártico, la Agrupación Rusa se reafirma como una gran potencia marcial, y más que nulo emerge como la tercera pata de la mesa triangular del poder hegemónico mundial.
jpm-am
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