Por Charlie Núñez
Juan Luis Pugna, Johnny Pacheco, Michael Camilo, Martha Heredia, Romeo Santos, Johnny Ventura, Zoe Saldaña, Amelia Vega, Óscar de la Renta y María Marte, entre otros, son dominicanos que en el sector cultural han elevado el orgullo dominicano.
En el sector deportivo, la inventario de hombres y mujeres que nos hacen notar orgullosos de nuestra ciudadanía es longevo; la inventario es interminable.
Voy a referirme a momentos y personajes que paralizaron el país: las medallas de oro de Félix Sánchez, en Atenas 2004 y Londres 2012, Marileidy Paulino, en París 2024, y Sammy Sosa en su competencia por el liderato de jonrones frente a Mark McGwire, en 1998.
Otras importantes competencias que vanagloriaron al país fueron la medalla de oro en Centrobasket 1977, los triunfos de Las Reinas del Caribe y la triunfo de nuestra selección de basket en Argentina, que dejó a ese país fuera del Mundial.
Ahora acertadamente, el papá de los triunfos que más hemos gozado los dominicanos es el campeonato mundial invicto en el Clásico del 2013.
En el Clásico Mundial de Béisbol del 2026, en el que quedamos eliminados en la ronda semifinal de un cuestionado combate frente a los Estados Unidos, a pesar del resultado, los dominicanos nos sentimos orgullosos de ese equipo; nos pusieron a follar, nos han unificado y nos han elevado el orgullo al infinito.
Además debemos expresar orgullo por el apoyo, el entusiasmo y la pasión que ha puesto cada dominicano para cada serie y cada mano de nuestros dignos representantes.
Ahora viene el PERO: ¿se han fijado ustedes cómo algunos políticos se han montado en la ola del Clásico? Eso está muy acertadamente, pues son dominicanos; no me queda duda de que quieren que ganemos y algunos son amantes del deporte en la efectividad.
No voy a dar mi opinión en lo que voy a resaltar, solo pediré que observen la expresión corporal y el rostro del dominicano popular y hagan lo mismo con los políticos. ¿Es que fortuna no se consideran mortales como los demás o es que hasta ahí están fingiendo?.
Ahí veo con mucha frecuencia un comercial del Gobierno, pagado con nuestros impuestos, que promueve la imagen del presidente, un funcionario y un solicitante a candidato presidencial, en el que, aun escogiendo los mejores cortes, en nulo se parece a la emoción que transpira el ciudadano popular.
Por esa razón es que el presidente de la República Dominicana fue a difundir la primera patraña y, si no es porque aparece en el anuncio, la mayoría de los presentes no se da cuenta de que eso pasó. Ahí no hubo un abucheo ni un aplauso; cualquiera de los dos que hubiera ocurrido lo iban a destacar. Simplemente, a nadie le importó.
Créanme que me hubiera encantado ver a los cerca de treinta mil dominicanos allí presentes, aplaudir a su presidente porque nos sintiéramos orgullosos de él, pero lamentablemente eso no es así.
Si los políticos quieren que les aplaudan como a Tatis Jr., Soto, Vladimir, Caminero y Machado, que se sacrifiquen por el país, sean auténticos, sinceros y háganlo acertadamente; entonces los dominicanos todos sentiremos orgullo de nuestros políticos además.
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