EL AUTOR es político. Reside en Raleigh, Estados Unidos.
El parto era inminente desde décadas detrás; la elaboración no se podía ocultar, y todos los analistas internacionales predecían el salida; unos meses antaño de finalizar el 2025, dijimos que ya había arribado un nuevo orden mundial.
El 2026 será un año difícil, para las naciones que viven en las diferentes áreas de influencia de los poderes hegemónicos; porque es un año de reacomodamiento y redefinición de los intereses imperiales.
Este día 3 de enero, Venezuela llegó al culminación de una crisis incubada por más de dos décadas de sanciones y acusaciones que ponían contra la tapia al chavismo gobernador en ese país sudamericano.
El presidente Donald Trump ha conseguido los primeros objetivos de su plan A en Venezuela; el adversidad de intención, alrededor de lo interno en los EEUU que implica la captura del presidente Nicolás Madurado, favorecerá al presidente norteamericano, posiblemente MAGA (MAKE AMERICA GREAT AGAIN) vuelva a consolidarse.

Con el trofeo de Madurado en una corte de imparcialidad en Nueva York, comienza el circo mediático que tendrá una larga duración, pero que comenzará a perder interés posteriormente de las elecciones de medio término que, revisten una gran importancia para el final de la era Trump y su nuncio político.
La operación Venezuela, no ha sido tan costosa para EEUU; cerca de $2000 millones de dólares, es una ínfima cantidad con respeto a los 350 mil millones declarados por el presidente Trump, invertidos en Ucrania, para no conseguir carencia. En definitiva, hay que inspeccionar que las agencias de seguridad que participaron en la operación supieron muy admisiblemente cómo manejar los medios.
¿Qué sucede al otro banda del mundo?
Los sucesos al otro banda del mundo, van por un rumbo diferente. Ucrania y la Ordenamiento del Atlántico Septentrión (OTAN) pierden la desavenencia frente a la Pacto Rusa; por otra parte de sumarse los territorios reclamados, las condiciones estratégicas de no inclusión de Ucrania en la OTAN y su neutralidad, son puntos aceptados en la mesa de negociación a valenza de Rusia.
Quienes han analizado esta desavenencia, poniendo energía en la sensibilidad más que en la razonamiento de la táctica, no se percataron de que Rusia necesitaba la desavenencia; sus ejércitos estaban desajustados, no habían participado en verdaderos combates desde su descalabro en Afganistán, y el Kremlin necesitaba un laboratorio de desavenencia.
Las escaramuzas de Georgia y Chechenia le mostraron al mando ruso, lo débil y desajustadas que estaban sus fuerzas; y por esa razón, la Pacto Rusa esperaba una motivo frente a sus súbditos, para este laboratorio belicoso que, le ha permitido probar la letalidad de sus fuerzas y lo que significan sus nuevas armas en el contexto de la desavenencia del futuro.
En las batallas por Ucrania, Rusia avanza constantemente alrededor de Odessa; allí se dará la lucha final de esta desavenencia, si Norteamérica no logra imponer su plan de paz ahora a Europa, para detener la desavenencia. La lucha por Odessa, puede ser rápida y decisiva, o muy larga y costosa en medios y vidas humanas, si Europa decide participar directamente en la desavenencia.
Las decisiones del mes de abril
Hay una turista prevista del presidente Trump, para el mes de abril; visitará a su homólogo el presidente Xi Jinping en la República Popular China. En esas conversaciones se decidirán asuntos cruciales para las relaciones de estas dos grandes hegemonías.
Adicionalmente de los nuevos protocolos de los intercambios comerciales, posiblemente se hable sobre el destino de las grandes inversiones chinas en Venezuela y en otros territorios latinoamericanos.
La nueva Organización de Seguridad Doméstico puesta en marcha por la compañía Trump, obliga a diálogos como el de Alaska con Bladimir Putin, y éste próximo de China con el presidente Xi Jinping.
Las nuevas reglas bajo el nuevo orden
El nuevo orden mundial trae nuevas reglas, dictadas por el autocracia de las hegemonías. Organismos como las Naciones Unidas (ONU) están llamados a desaparecer o a reformularse; los conflictos y las nuevas guerras se multiplican, y la ONU no es capaz de resolver carencia, ni siguiera en pequeños países como Haití.
Un buen semblante de las cabezas hegemónicas, sería una cumbre en la ONU para redefinir su papel y su trascendencia en las relaciones entre las naciones y sus conflictos.
Este sería un buen paso alrededor de la paz integral, porque mientras los dinosaurios peleen, el suelo y la flora seguirán sufriendo.
jpm-am
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