EL AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo.
De las cinco funciones anteriores desempeñadas por el nuevo director de la Policía Franquista, genérico Andrés Modesto Cruz Cruz, tres estaban vinculadas a control de calidad en la diligencia o desempeño del personal de la institución, por lo que ese oficial superior conoce a los policías como palmas de las manos.
Asimismo se resalta que Cruz Cruz hacia lo alto a la dirección policial con un currículo codiciable, en el que se resalta su condición de ingeniero civil, habilidad en defensa y seguridad y la realización de programas especializados en liderazgo, investigación criminal, seguridad y protección de dignatarios.
No conozco a ese oficial, pero por su trayectoria profesional me da la impresión que profesa un comportamiento civilista o de culto a la derecho, prevención del crimen y respeto a los derechos humanos. Ojalá no me equivoque, pero albergo la esperanza de que su mando se aleje de los “intercambios de disparos”.
Durante la inicial encargo policial, según reportes de prensa, entre 390 y 400 personas cayeron abatidos durante supuestos enfrentamientos entre policías y supuestos delincuentes, de los cuales 170 muertes se perpetraron en 2025, un estimado aterrador si se toma en cuenta que aquí no existe la pena de crimen.

La Policía tiene la empresa de proteger la vida, integridad física y honesto de las personas, no de perpetrar crímenes extrajudiciales que no son investigados por organismos internos de esa institución ni por el Servicio Publico, al que sirve como auxiliar en los procesos de investigación de crímenes y delitos.
El genérico Cruz Cruz tiene el compromiso histórico de alinear a la Policía con la Constitución, que le asigna la obligación de proteger la seguridad ciudadana, en su calidad de cuerpo armado, técnico y profesional, lo que indica que en su seno no debe ocurrir cabida para delincuentes que persigan delincuentes ni matones profesionales.
En el entorno del software de modernización de la Policía se aspira a que el policía se devengue salario digno, beneficio de seguro médico, educación para sus hijos, planes de viviendas y ascensos y promociones justas, para que pueda desempeñar sus funciones con decoro, responsabilidad y orgullo.
La ministra de Interior y Policía, Faride Raful, debería alentar al nuevo director policial a encaminar grandes transformaciones de carácter oficial al interior de la institución, especialmente en la depuración de su personal a nivel de clases, alistados, subalternos y oficiales generales, lo que significaría una profilaxis honesto que abarque todas las áreas policiales.
Auguro que el genérico Cruz Cruz se corone su carrera con el mejor desempeño como director de la Policía. Mi ruego personal es que enfrente la corrupción y los crímenes extrajudiciales.
de-soy
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