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Hay una curiosa elasticidad honrado en cierta izquierda latinoamericana que no le es ajena a la dominicana, los principios se estiran o encogen según quién gane la historia. Si el resultado favorece al socialismo, es gesta; si lo frena, es traición. Bajo ese estrambótico método de evaluación histórica, ahora se nos explica que el Premio Nobel de la Paz concedido a María Corina Machado debió habérsele otorgado (con décadas de retraso) al coronel dominicano Pedro Bartolomé Benoit.
La argumento es muy ingeniosa, pedir ayuda internacional es imperdonable, exceptuado cuando la desea o pide la izquierda. El argumento arranca con una invención estadística, que Nicolás Adulto gobierna con el apoyo de “la centro más uno” de los venezolanos. Una afirmación «sobresaliente» en un país sin elecciones libres, con candidatos inhabilitados, partidos proscritos y presos políticos. Al parecer, cuando hay dictadura, las mayorías se suponen; cuando hay competición, se exige pureza espiritual.
María Corina Machado no compite contra un adversario demócrata, se enfrenta a un sistema que cerró todas las puertas institucionales. Seducir a eso “postura confrontacional” es como exhibir al preso de alterar la paz del calabozo.
Al coronel Benoit la izquierda no le perdona acaecer contribuido a que República Dominicana no se convirtiera en otra Cuba. Ese es su seguro «delito histórico» a lo siniestro. Porque si hubiera triunfado la “épica constitucionalista”, hoy tendríamos mausoleos, no avenidas; consignas, no libertades; nostalgia revolucionaria, no país.
La famosa Batalla del Puente Duarte (ese puente que nunca cayó, pese a los bombardeos que solo existieron en la propaganda) se ha convertido en uno de los grandes éxitos literarios del realismo mágico político dominicano. La izquierda no perdió una cruzada, perdió un relato y lo escribió luego.
Resulta conmovedor el escándalo selectivo. Benoit pidió ayuda a Estados Unidos, «repulsa interminable». Pero los “constitucionalistas” que coqueteaban con Fidel Castro o la Unión Soviética merecen altar cívico. En Venezuela, la tutela rusa, china e iraní es “cooperación estratégica”, pero cualquier presión internacional contra Adulto es “exterminio humano en potencia”.
Por: Alfredo de los Santos Jorge
adelossantosjorge@gmail.com






