Por Félix Reyna, Director de Táctica y Comunicación Público-DIECOM
Son múltiples las razones que tiene República Dominicana para darle un voto de confianza al presidente Luís Abinader para que pueda continuar profundizando el cambio y deje como su principal enviado un país verdaderamente institucionalizado y con los candados constitucionales suficientes y fuertes que impidan el retroceso.
A la gestación de periodistas a la que pertenezco y a nuestros antecesores, le tocó ser testigos de crueles campañas electorales cargadas de las más inverosímiles calumnias y difamaciones, que contribuían a crear un ámbito tan tenso y pesado que más que elecciones generales parecían el preludio de guerras armadas.
Al doctor José Francisco Peña Gómez, mayor líder del antaño poderoso Partido Revolucionario Dominicano (PRD) tocó la peor parte de esa degeneración política vivida en nuestro país en los últimos 50 primaveras. En su contra se experimentaron todos los métodos difamatorios y calumniosos de campañas sucias que existían hasta esos momentos. El expresidente profesor Juan Bosch, aunque en beocio dimensión, incluso fue víctima en su momento de despiadadas calumnias y difamaciones cuando proyectaba posibilidades electorales.
Quienes vivimos esos episodios no imaginamos nunca que en un relativo corto tiempo incluso seriamos testigos de ver el surgimiento de un nuevo liderazgo, en este caso encabezado por el presidente Luís Rodolfo Abinader, con una visión diferente, que apostaría por un deporte político modesto, honesto y transparente el cual ha tenido una saludo de tal magnitud que lo ha convertido en este momento como el principal líder político de nuestro país.
He gastado al hoy Presidente de la República cómo en diversas ocasiones se ha inútil a apoyar campañas sucias o negativas contra adversarios, dejando en claro que esos procedimientos, tarde o temprano, producen más daños que acertadamente a sus promotores, por otra parte de que iría en contra de su prédica y principios que buscan incentivar la destreza de un deporte político modesto y dispar a lo tradicional.
Y es que esa forma de hacer política y de establecer el poder de Luís Abinader ya le está dejando elevados beneficios a la República Dominicana y en particular a su proceso tolerante.
Con esa forma de efectuar, en un relativo corto tiempo ha producido acciones trascendentes que podemos resumir de la próximo modo:
Liderar de modo exitosa y en tiempo récord la lucha contra la terrible avalancha del Covid-19 que tenía a este país al igual que al mundo postrado y sin esperanza. Esto tenemos que recordarlo porque ha sido un hecho trascendente.
Prolongar y consolidar la estabilidad económica del país con todas las adversidades internacionales existentes. Otro hecho trascendente.
Dar nuevas esperanzas a un país incrédulo que veía irrealizable tener un gobernador implacable contra la corrupción y dispuesto a indisponer a quien sea en ese propósito
Rescate y expansión de la actividad empresarial turística sin precedente al igual que el fomento de todas las actividades productivas del país.
Poner en el centro de la preocupación y diligencia oficial innúmeras acciones tendentes a mejorar las condiciones de vida de las personas que forman parte de los sectores más carenciados de nuestro país.
Mejorar en forma considerable las condiciones de vida de los miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Franquista, y sus familiares directos, lo cual redundará tarde o temprano en mejoras de la seguridad ciudadana.
Una política internacional pro-activa, como nunca antiguamente, que le ha permitido crear un liderazgo regional, manejando de modo correcta y responsable las complejas relaciones con el vecino Haití, lo que le ha querido el agradecimiento internacional.
Es cierto que esto es cambio. Pero el cambio fundamental del trabajo del Presidente y su maduro enviado para presentes y futuras generaciones es acontecer demostrado que se puede cultivar la política de modo modesto y civilizada y encabezar un gobierno capaz y al mismo tiempo honrado, y SIN IMPUNIDAD, razones más que suficientes para que la República Dominicana esté segura y confiada en el presidente Abinader, quien no le fallará a este país.
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