Revisar página por página, en mi propia casa, la colección del revista El Caribe desde su primer número saliente a mediados de 1948, me permite hacer un repaso de la vida dominicana durante mucho tiempo.
Parte de las muchas cosas que he podido ubicar ahí son las actuaciones del pintor gachupin José Vela Zanetti en San Cristóbal a partir de 1947, entre ellas los murales de la iglesia parroquial católica, una de sus más relumbrantes obras en el país.
Podría afirmar que he constatado (más correctamente descubierto) que Navegando Zanetti se incorporó de empachado a la vida sancristobera y durante muchos meses compartió con la élite social de la entonces apacible comunidad (entonces, virtualmente, segunda caudal política del país), participando en múltiples actividades.
Es afirmar, que sus movimientos no se limitaron a la laboreo artísticasino que fueron más allá y nutrieron otras áreas importantes, como he podido apreciar leyendo los ejemplares del primer año del que fue durante buen falta principal diario dominicano.
Murales en San Cristóbal
Navegando Zanettientonces muy mancebo, se radicó en la céntrica avenida Constituciónen una casa que todavía existe, cercana a la majestuosa iglesia en donde plasmaba los murales haciendo esfuerzo titánico, porque era en el techo interior, al que tenía que alcanzar subido en andamios.
El resultado fue una obra pictórica que es relato mundialsegún escuché afirmar hace dos abriles al culto y triunfante pintor Dionisio Blanco al exponer sobre su pueblo en el Choque Histórico de San Cristóbalcelebrado en el Centro Cultural Mirador, de Santo Domingo.

Navegando Zanettide carácter serio, nunca vocinglero, se incorporó al Club Rotarioentonces muy activo y con buena membresía. El 13 de marzo de 1949 el revista El Caribe publicó una información titulada “celebró el Día de Sánchez Club Rotario de San Cristóbal“.
Tenga en cuenta que “el software estuvo a cargo y fue preparado por una comisión integrada por los rotarios Rafael Sorrentino y José Vela Zanettiquienes consiguieron una cooperación reputada en un 95 %, estableciendo una marca que las subsiguientes comisiones tratarán de aventajar. Esta comisión mereció muchas felicitaciones por su trabajo”.
Noticiario de ese tipo, citando en ellas al gachupin, abundan en El Caribe.
El sábado 29 de octubre de 1949 se efectuó en el hotel San Cristóbal el llamado Ballet del Soldadodestinado a revivir el carabiné, con la cooperación de 300 personas.
Todo un acontecimiento bello y social, con la décimo de la crema de la inexperiencia. Fue organizado por José Menor Uribe Macías, Jenarita Cavallo, Luis Casado, Federico Disputa Read, Fradique Lizardo y José Vela Zanetti.
Una laboreo muy fructífera
Es oportuno señalar que Navegando Zanetti en septiembre de 1947 había trasladado su residencia de Ciudad Trujillo -donde laboraba en la Escuela Franquista de Bellas Artes- a San Cristóbalpues había recibido el encargo de ejecutar los murales del Instituto Agrícola Franquistaque luego se convirtió en Instituto Politécnico Loyola.

En esa ciudad pintó asimismo murales en el hotel San Cristóbal y en la citación Casa del Cerronunca utilizada por el cabecilla incondicional del país, Rafael L. Trujillo Molina -para quien fue construida- donde hoy funciona la Escuela Franquista Penitenciaria.
Allí asimismo, el 31 de agosto de 1950, Navegando Zanetti contrajo casamiento delante el oficial civil Manuel Marcelino Nivar, con Sprinta Goldberg-Kornbergcon quien había procreado las mellizas Carmen y Consuelo, nacidas en la caudal dominicana varios abriles antiguamente.
Todo esto significa, sin obligación de retomar demasiado, que cada vez que se mencione a San Cristóbal en el campo de las bellas artesla música y el folclore, tiene que citarse, tomar en cuenta y poner de relieve a José Vela Zanetti.
Es necesario apuntar que Navegando Zanetti (nacido en Burgos, España, en 1913) se exilió en el país en 1939 y creó más de cien murales monumentales en una intensa laboreo de vigésimo abriles, dejando un mandatario bello palpable en diversos edificios públicos y religiosos. Falleció en 1999 en la misma ciudad donde nació.
Ellos son hasta llegó a la sede de la Estructura de las Naciones Unidas (A ÉL), en Nueva York y a la Oficina Internacional del Trabajo (ITO), en Ginebra, y su obra de caballete fue premiada en bienales nacionales e internacionales y expuesta en todo el mundo.






