Por Abril Peña
Mientras el mundo mira con miedo el conflicto entre Israel e Irán, muchos dominicanos piensan que se tráfico de “problemas de allá”. Pero en geopolítica, lo que arde allí… asimismo combustión aquí.
En el corazón del conflicto hay un motivo que pocos conocen, pero que puede cambiar el rumbo de nuestra finanzas: el Íntimo de Ormuz.
¿Qué es el Íntimo de Ormuz?
Es un paso transatlántico cartuchón, de al punto que 39 kilómetros, que conecta el Sinvergüenza Pérsico con el resto del planeta.
Por ahí pasa el 20% del petróleo mundial. Lo repito: uno de cada cinco barriles que mueve el mundo cruza por ese punto.
Si Irán, en medio del conflicto, decide cerrarlo o bloquearlo —poco que ha amenazado hacer en más de una ocasión— los precios del petróleo subirían de forma inmediata y formidable.
Y cuando el petróleo sube, cero ni nadie queda limpio.
¿Y cómo nos afectaría en República Dominicana?
Aunque no compremos petróleo directamente de Irán, la finanzas dominicana está atada a los vaivenes del mercado internacional.
Suben los combustibles: lo siente tu carro, la bebé, la planta eléctrica y hasta el delivery. Suben los alimentos: todo se transporta. Todo depende del combustible. Sube la confección eléctrica: con una matriz energética aún dependiente del petróleo, la energía se convierte en un abundancia. Sube la inflación: los precios se disparan, los salarios no. Sube la tensión social: cuando el efectivo no alcanza, la calle replica.
El Estado se ve forzado a subsidiar más, endeudarse más o dejar que el pueblo asuma el adversidad solo.
Y en un país donde más del 50% vive de la informalidad, el impacto es inmediato y formidable.
Lo general ya no es opcional
Nos han hecho creer que entender el mundo es un abundancia de analistas. Pero en sinceridad, es una aprieto básica para sobrevivirlo.
El Íntimo de Ormuz no es solo un punto en un planisferio mañana. Es una válvula que, si se cierra, puede apagarnos a todos.






