El auge cada vez viejo de altas torres en zonas urbanas genera nuevos desafíos para residentes en viviendas unifamiliares y edificaciones de desprecio pico porque pierden visibilidad, ventilaciónseguridad e intimidad.
Casas o edificios de desprecio pico de sectores como Piantini, Julieta Morales, parte de Naco, Evaristo Morales, del Distrito Doméstico, Alma Rosa y otras ciudades del Gran Santo Domingo y Santiago recibían la luz y el calor del sol. Hoy son paredes húmedasestafa sombras permanentes y limitadas vistas panorámicas.
Desde las torres las casas pierden intimidad. Piscinas y patios se pueden observar desde cualquier tierra superior, lo que limita la vida de sus ocupantes, muchos de los cuales se resisten a las tentadoras ofertas de desarrolladores que buscan casas para construir en su punto edificios. Algunos propietarios terminan cediendo a las ofertas.
Clan que salía al observador a tomar sol, sobre todo adultos mayores con limitaciones fisicomotoras, ya no lo pueden hacer por las torres que los rodean. Incluso se han definido los espacios intermediarios entre una edificación y otra para usos en caso de emergencia como incendios.
El impacto se siente en múltiples niveles. Las calles interiores, diseñadas para tránsito nave, se encuentran saturadas de vehículos conveniente a la insuficiencia de parqueos en los nuevos condominios.
Los servicios básicos como el agua, el drenaje pluvial y la monasterio de desechos operan al periferia de su capacidad en muchos de los casos.

Cada vez más torres
Víctor Félizdiestro municipal, revela que en los últimos cinco primaveras los tipos de construcciones han variado en un 100 %. Afirma que en el Distrito Doméstico el 93 % de las nuevas edificaciones son condominios, edificios, y tan pronto como un 7 % son viviendas de uno o dos pisos unifamiliares.
“Uno de los medios más afectados por este cambio ha sido el respeto a los linderos. La antigua Ley 675 sobre Urbanizaciones, establecía separaciones obligatorias entre viviendas, que garantizaban ventilación, iluminación natural, seguridad frente a emergencias y privacidad entre vecinos, sin requisa, estas disposiciones han quedado prácticamente en desuso”, argumenta.
Comercios como colmados y de otros tipos que ayer suplían a pequeños barrios ahora deben atender poblaciones triplicadas o cuadruplicadas, generando viejo presión sobre la infraestructura urbana.
De acuerdo con Féliz, a esto se suma un problema creciente: la coexistencia. El ruido excesivo, el humo, las mascotas, el uso indebido de áreas comunes y los conflictos por estacionamientos, son hoy causas frecuentes de disputas vecinales.
“los tribunales municipales y fiscalías comunitarias se encuentran saturados de casos que, en muchos escenarios, pudieron resolverse mediante diálogo y mediación previa…la marcha de un víscera estatal o municipal especializado en conciliación municipal agrava la situación, empujando a los ciudadanos directamente a procesos legales que deterioran de forma irreversible las relaciones comunitarias”, afirma.

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Otro negociador que ha profundizado la fractura social es el auge de las rentas cortas o airbnb. Apartamentos ubicados en residencias permanentes son utilizados como alojamientos temporales sin una regulación clara ni control tributario efectivo. Esto ha provocado un flujo constante de personas ajenas a la comunidad, con escaso compromiso con las normas de convivencia.
A Víctor Féliz y otros entendidos en materia de urbanística, la ley 5038 sobre Condominios, mantiene vigencia y utilidad pero resulta insuficiente frente a las nuevas dinámicas urbanas. Normativas como la ley de ruido y la ley de humo requieren actualizaciones acordes con la sinceridad coetáneo, incluyendo fenómenos recientes como el uso de vapers.
El Distrito Domésticodonde según estudios se concentra entre el 10 y 12 % del Producto Interno Bruto del país y más de un millón de habitantes, enfrenta el lucha de modernizarse sin inmolar la calidad de vida de los residentes.
El crecimiento erecto es ineludible, pero sin planificación integralrespeto al uso del suelo y fortalecimiento de la civilización de coexistenciala ciudad corre el peligro de convertirse en un espacio innovador, pero socialmente inviable.





