Departir de béisbol en la República Dominicana es musitar de identidad y adentro de esa historia, el nombre de Juan Marichal ocupa un oficio venerable. No solo por sus estadísticas imponentes en las Grandes Ligas, sino por lo que representó para un país que comenzaba a creer que podía competir y sobresalir en el marco más riguroso del mundo. Cuando Marichal debutó en 1960 con los Gigantes de San Francisco, no existía el flujo masivo de talento dominicano con destino a MLB que conocemos hoy. Su éxito no fue simplemente individual: fue simbólico. (Seguir leyendo…)





