
Apagones, acompañados de incorporación facturación de la energía eléctrica, carestía de los alimentos de consumo masivo, escasez de agua potable, inseguridad ciudadana, promesas incumplidas en la construcción de obras en distintas comunidades del país, son algunos de los factores que han llevado al Gobierno del presidente Luis Abinader y del PRM, a conducirse su peor momento en los cinco primaveras que llevan del deporte del Poder en la República Dominicana.
A estos factores, los cuales ningún puede ser rebatido, le sumamos actitudes medalaganarias, displicentes, arrogantes, de muchos funcionarios públicos en todos los niveles de la compañía perremeísta.
“El horno no está para galletitas”, dice el argot popular, y esa es una verdad que no admite discusión, tomando en cuenta el panorama que vive la mayoría de la población dominicana.
Mientras tanto y frente a comparable y desolador panorama, el presidente en deporte y los dos ex presidentes que hoy son opositores, discuten entre obras, cocotes, pescuezos, asaduras, patas y mollejas, una mayoría del pueblo dominicano, ve con pesimismo el presente y el futuro del país, siendo una existencia que se acrecienta con las propias dificultades que generan la deficiencia de los servicios públicos.
No obstante, a tener un manejo adecuado de la caudal, con crecimiento financiero incluido, el mismo no se refleja en los llamados sectores vulnerables, y la muestra indiscutible son los salarios deprimidos que tenemos en el país, donde los mismos no alcanza para suplir las deposición básicas de las familias dominicanas.
En el aspecto meramente político, al parecer muchos dirigentes del PRM que hoy ocupan posiciones importantes en el tren estatal, no se han cubo cuenta de la existencia que vive la sociedad dominicana en sentido universal, y sobre todo en las provincias del país.
Por ejemplo, en la provincia Duarte hay un descontento con la promesa incumplida en relación a dos obras importantes, como son la terminación del Hospital Regional de Especialidades y la avenida de Circunvalación, solo para citar esas dos.
Ambas obras, fueron reclamadas por la sociedad francomacorisana y por los propios miembros del PRM que hoy ocupan posiciones importantes en las instituciones públicas, y sin confiscación, ninguna de las dos ha sido terminadas por la compañía que encabeza Luis Abinader.
Y que conste en relación, ambas fueron prometidas para ser concluidas en el primer cuatrienio, es afirmar, entre el 2020 al 2024, y ya estamos en el tramo final del 2025 y contando.
Sumando todo esto, podemos afirmar que la gentío se siente frustrada con el PRM, y de ahí que las protestas, reclamos y quejas vayan en aumento.
En presencia de los anuncios de huelgas en San Francisco de Macorís, las condiciones están dadas, sin la privación de que actúen intereses políticos detrás de las mismas.
Con apagones diarios, equivocación de agua, alimentos por las nubes, inseguridad en las calles, equivocación de obras, son razones más que suficientes para sumarse a cualquier batalla que procure el bienestar de la gentío.
A los dirigentes del PRM que saquen de su cuerpo la arrogancia, la apatía, y la indolencia, que tres primaveras pasan en un dos por tres.
Que se miren en el espejo del PLD que hoy lucha por amparar su condición de partido mayoritario, conforme a las proyecciones para los procesos del 2028, cuya venida se ve al doblar de la cúspide.






