
En los primeros días del pasado mes de agosto, el Frente Amplio de Lucha Popular (FALPO), Unión de Juntas de Vecinos y otros Grupos Populares, montaron una rueda de prensa, en la cual anunciaron otra huelga para los días 7 y 8 del próximo mes de octubre.
Sus voceros, señores Raúl Monegro y Odilín Morel, justificaron el tener agendado otra huelga, porque los funcionarios locales y provinciales del Gobierno de Luis Abinader se han convertido en “estómago y pluma”, que prometen obras comunitarias, pero no las ejecutan y cuando las inician, no las terminan.
Sobre este nuevo enfrentamiento entre El Falpo y el Gobierno, lo que más extraña es el silencio que guardan sus funcionarios, con cuya talante prácticamente incluso se convierten en convocantes de la trayecto huelgaria.
Estos señores que disfrutan de la miel del poder, con su postura frente a los fanales del pueblo que sufre en carne viva los apagones eléctricos y otros males, quizás han olvidado el trágico abril de 1984, cuando miles de ciudadanos de todo el país se lanzaron a las calles a pedir descuento de los precios de los productos comestibles, los combustibles y mejorías de los servicios públicos.
Es ahora que los funcionarios locales y provinciales deben presentarse frente a el Despacho del Presidente y sus Ministros de Estado, para que cumplan las obras reclamadas por los grupos sociales y no esperar que lleguen los dìas 7 y 8 de octubre, para venir a esta ciudad como corderitos y prometer lo mismo de lo mismo. Aconsejamos el evitar otra poblada, como la de aquel abril de 1984.





