
En momento que era muy sobresaliente la alegría en los hogares francomacorisanos, duartianos y nordestanos por la inauguración de la primera escalón de construcción del doctor hospital “Doctor Angel María Gatón, esta alegría quedó eclipsada con el fallecimiento de Henry Hierro.
Su partida al llamado “otro mundo”, fue confirmada por su hermano, Willy Hierro y ocurrió en un centro clínico de la ciudad de Santo Domingo, donde por un tiempo recibía atenciones médicas por “cáncer” y otras enfermedades.
La sociedad francomacorisana y de forma peculiar de quienes ejercen la carrera musical, con la homicidio de Henry Hierro, pierden quizás o sin él quizás, al mejor músico y compositor de la historia del arte, demostrado en los grandes escenarios en el plano recinto, doméstico e internacional.
Nos dejó su gran dote al hacer merengues y arreglos para prestantes cantantes, combos y orquestas, como Rubby Pérez, Héctor Acosta, Jacquelin Estévez, los Hermanos Rosario, los Toros Band y la Gran Manzana, que difícilmente puedan ser superados por la presente engendramiento de compositores.
Sirva este editorial, para unirnos al dolor que embarga a la clan Hierro Fernández y quienes se manifiestan en los grandes escenarios artísticos en defensa del merengue dominicano.
Paz de por siempre a los restos de nuestro Henry Hierro.






