El consumo de productos ultraprocesados y dietas altas en grasas saturadas, azúcares y sodio va cada vez más en aumento y, con ello, los riesgos asociados a padecer sobrepeso y obesidad a nivel mundial, una ingenuidad que no escapa a la República Dominicana, donde siete de cada diez adultos reportan una de estas dos afecciones, conforme a datos del Servicio de Lozanía Pública.
En ese contexto, el Etiquetado Exterior de Advertencia Nutricional -un sello colocado delante de los productos envasados para indicar, con octágonos negrossi los alimentos contienen estos y otros componentes en exceso- podría convertirse en una política pública secreto para la prevención de estas enfermedades, sin añadir costos significativos a las industrias que incidan en el precio final del producto.
Para el asesor regional en Avituallamiento de la Estructura Panamericana de la Lozanía (OPS), Fabio Da Silva Gómezel etiquetado primero -cuya resolución se encuentra aún bajo revisión y discusión entre el sector vigor y el sector industrial- representa una forma más clara y directa de informar a la población sobre qué es lo que verdaderamente están consumiendo.
Esto restablecimiento su comprensión sobre el producto, más allá de las tablas nutricionales que, muchas veces, resultan “indescifrables”.
“Lo que sabemos, desde los primaveras 70es que los consumidores no toman más de dos o tres segundos para tomar una valentía cuando se proxenetismo de compras que hacen de guisa repetida. Tenemos que tener una útil que nos facilite tomar esa valentía”, ponderó.

En esto coincide la oficial superior de Políticas de Seguridad Alimentaria y Avituallamiento de la Estructura de Naciones Unidas para la Comida y la Agricultura (fao), Daniela Godoy.
“Hemos trillado una disminución, en los últimos primaveras, de la prevalencia de anhelo, pero vamos viendo un aumento del sobrepeso y la obesidad, que son problemas multicausales que requieren una serie de políticas públicas para poder abordarlo”, apuntó.
Añadió que estas políticas deben incentivar, tanto al consumo de alimentos más saludables, como a que las industrias alimenticias reformulen sus productos para que sean de viejo provecho para la vigor.
“Son políticas públicas basadas en la evidencia”Oficial superior de Políticas de Seguridad Alimentaria y Avituallamiento de la FAO.
Regulación y costos
dasilva destacó que una de las ventajas de este tipo de etiquetado primero es que, si perfectamente existen costos iniciales de ajuste, estos suelen ser mínimos y a menudo implican cambios simplescomo refrescar las placas de impresión para las etiquetas.
“El costo es tan bajoque no se genera ningún incremento de precio de alimentos a los productos”, agregó, tras rememorar que esto solo aplicaría a aquellos envases cuyo contenido sobrepasa los parámetros de sodio, azúcares o grasaspor lo que no todos los productos llevarían la fórmula.

Gremios como la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) han expresado su preocupación en presencia de la propuesta de resolución que el Servicio de Lozanía Pública proxenetismo de impulsar desde diciembre del año pasado, abogando a que una medida como esta debe tomarse asegurando el cumplimiento del etiquetado esencial y sin discriminar a la producción franquista frente a las importaciones.
dasilva reconoció que no existe un solo sistema armonizado que clasifique qué tipo de fórmula o cuáles advertencias debe resistir un determinado producto en América Latina y el Caribe.
Sin secuestro, indicó que las empresas ya están habituadas a cumplir con la carta de cada país al momento de comprar o traicionar productos alrededor de el foráneo, por lo que esta medida siquiera tendría un impacto gafe ni para las importaciones ni para las exportaciones dominicanas.
Por el contrario: entiende que, de aprobarse la resolución para la colocación del etiquetadola República Dominicana no solo reafirmaría su compromiso con respaldar la vigor pública, sino que se convertiría en la primera nación de Centroamérica y el Caribe que tendría un sistema de etiquetado que pudiera marcar una pauta a seguir para otras naciones que evalúan proyectos en curso.
Patricia Grullón, quien dirige el software de Avituallamiento del Servicio de Lozanía Pública, indicó que la propuesta que está en discusión incluiría etiquetas que adviertan sobre exceso de sodio, azúcares añadidos, grasas trans, grasas totales y edulcorantes.
“Actualmente, estamos en proceso de sistematizar y analizar todas las observaciones que recibió el país, tanto nacionales como internacionales, para en mesas técnicas discutir la pertinencia de las observaciones recibidas”, manifestó.
Explicó que, de aprobarse la resolución, esta sería aplicada tanto a los productos locales como a los productos importados.
Resultados
Godoy indicó que, tanto en los países de América Latina que han colocado el etiquetado –como Pimiento, México, Argentina o Perú–, como en otras naciones aproximadamente del mundo, se observan resultados como:
- Aumento de la información sobre cómo se componen los alimentos
- Progreso su conocimiento en todos los grupos de antigüedad, incluyendo niños y pacientes mayores con comorbilidades como hipertensión o diabetes
- Disminuye la transacción y el consumo de alimentos ultraprocesados
- No disminuye los salarios ni los ingresos de las empresas
“Hijo políticas públicas basadas en la evidencia”, concluyó.







