La mayoría de las personas no entra a una relación sin notar que poco no encaja. De hecho, en consulta psicológica es frecuente escuchar frases como “yo sentía que poco estaba mal, pero no sabía explicarlo”. Esa sensación difusa suele ser la primera alerta: una bandera roja.

El problema, explica el terapeuta de pareja Julio Sánchez Medina, no es no verlas, sino atreverse ignorarlasespecialmente durante la etapa de ternura.
El psicólogo, que fue entrevistado en La Nota 95.7 FM, añade que en ese momento, muchas personas justifican conductas inapropiadas pensando que “es poco pasajero” o que “con el tiempo va a cambiar”. Sin bloqueo, esta es una de las creencias más dañinas en las relaciones.
Por otra parte, sostiene que paradójicamente, la período original es cuando las personas suelen mostrar su mejor lectura. Por eso, cuando aparecen comportamientos agresivos, desconsiderados o controladores en los primeros meses, allá de minimizarse, deberían observarse con viejo atención.

“La concurrencia casi siempre ve las red flags”, afirma el terapeuta. “Lo que pasa es que decide ignorarlas porque quiere que la relación funcione o porque teme quedarse sola”.
Medina explica que esa incomodidad interna cumple una función de supervivencia emocional. “Es un sentido de alerta que nos dice: aquí hay poco peligroso para mí. Cuando lo anulamos, no estamos siendo empáticos con el otro, estamos siendo injustos con nosotros mismos”.
Ignorar las red flags no es un acto de aprecio, sino de autoanulación. Escuchar esa incomodidad no obliga a terminar una relación, pero sí permite establecer límites y tomar decisiones más conscientes.





