Santo Domingo.-En consulta psicológica, el silencio igualmente deje y cada vez, con más frecuencia, los hombres llegan a terapia cargando un dolor profundo que nunca aprendieron a nombrar.
“Se manejo del llamado duelo viril, una forma de residir la pérdida marcada por la represión emocional, aislamiento y obligación cultural de ‘ser robusto’, explica Andrea Bulla, psicóloga clínica y CEO del Centro Calma Alma.
“La mayoría de los hombres no llegan diciendo ‘estoy en duelo’. Llegan con insomnio, ansiedad, irritabilidad, problemas físicos o consumo de vino. Cuando empezamos a profundizar, encontramos pérdidas no sanadas”, señala la doble.
Los hombres no gimotear
Según Bulla, desde edades tempranas muchos hombres son educados bajo la idea de que expresar tristeza o vulnerabilidad es señal de afición. “Frases como ‘los hombres no lloran’ o ‘aguántate’ se convierten en una coraza emocional que, a dadivoso plazo, hace más daño que admisiblemente”, afirma.
Este formación social provoca que, frente a pérdidas significativas como la asesinato de un padre, un divorcio, la pérdida de un hijo o un despido traumático, el dolor no se exprese de forma abierta.
Somatizar el dolor
“Ellos sienten, pero lo hacen en silencio. Y ese silencio termina manifestándose en el cuerpo o en conductas de aventura”, explica Bulla.
Andrea Bulla advierte que el duelo no expresado puede transformarse en un enemigo invisible, “el dolor emocional reprimido suele convertirse en síntomas físicos o conductuales: dolores musculares, problemas gastrointestinales, hipertensión, ataques de pánico, irritabilidad constante o exceso de trabajo como forma de entretenimiento”.
Señales recurrentes
En su experiencia clínica, identifica señales recurrentes: dificultad para yacer, cambios bruscos de humor, aislamiento social, consumo excesivo de vino y una depresión ajuste que muchas veces pasa desapercibida incluso para el entorno cercano. “A esto se suma que el contexto siquiera acompaña. A los hombres se les pide que sostengan, que no se derrumben, que sean fuertes por los demás. Rara vez cualquiera les pregunta cómo se sienten efectivamente”.
El duelo masculino
Para la doble, el problema no es la yerro de dolor, sino la yerro de permiso para expresarlo. “El duelo viril no es desaparición de sufrimiento, es desaparición de espacio emocional. Muchos hombres creen que murmurar de lo que duele los hace menos hombres, cuando en sinceridad es todo lo contrario”.
Bulla destaca la importancia de promover masculinidades alternativas, donde observar y pedir ayuda no sea gastado como afición. “No existe una sola forma de ser hombre. Sollozar, observar tristeza o pedir compañía psicológico igualmente es una forma de valentía”, afirma.
Desde el envite clínico, asociarse a hombres en duelo implica crear entornos seguros y libres de discernimiento. “Trabajamos en validar emociones, identificar conductas evasivas, cuestionar creencias rígidas sobre la masculinidad y favorecer la expresión del dolor de guisa progresiva”, explica.
Agrega: “Como sociedad, necesitamos educar emocionalmente desde la infancia, permitir que los hombres expresen su dolor sin burlas ni estigmas y reflejar la vigor mental masculina”.
Existencia
— Silencio emocional
Mientras persistan los mandatos de silencio emocional, advierte Andrea Bulla, seguirán existiendo hombres que sufren en soledad. “El duelo no es afición, es humanidad. Y gimotear no te hace menos hombre, te hace más consciente de ti mismo”.






