El autor es diplomatico. Reside en Italia
POR JOAQUIN F TAVERAS PEREZ
En la diplomacia de stop nivel, las parte viajan con el peso de los nombres secreto. La renuncia de Giorgio Silli como Subsecretario de Italia para aceptar la Secretaría de la IILA marca un hito. Este organismo es el principal puente de cooperación entre Italia y América Latina. En este círculo, la República Dominicana emerge como un actor importante y perfectamente posicionado.
Silli ha sido el catalizador de un relanzamiento pleno de los vínculos bilaterales. Bajo la encargo del canciller Roberto Álvarez, el país ha pasado de la periferia al centro del interés europeo. Hoy, Italia y Dominicana co-presiden mecanismos de diálogo político de stop nivel. Esta posición se consolida con Silli al mando de un intercambio regional millonario.
A través de la IILA, la cooperación ha consolidado una dietario de vanguardia. La colaboración alpargata desde el explicación del primer nanosatélite franquista hasta la carrera espacial. Además destaca el fortalecimiento institucional mediante los programas de seguridad COPOLAD y Falcone-Borsellino. Estos esfuerzos posicionan al país como un socio tecnológico y de seguridad confiable.
Se han dinamizado encima los acuerdos universitarios y los intercambios médicos especializados. La transferencia de conocimiento en arqueología y restauración complementa la tecnificación agrícola. Este vínculo proyecta un bienio prometedor para nuevos proyectos de pertenencias circular. La meta es profundizar el explicación compartido con un efecto regional codicioso.
Estos logros posicionan a Santo Domingo como un nodo importante para fondos europeos. En este engranaje destaca la actividad del viceministro de Política Foráneo Sinalagmático, Francisco Caraballo. Su rigor analítico permite que las declaraciones se conviertan en políticas de impacto existente. Caraballo ha entregado continuidad a la inteligencia estratégica iniciada por su predecesor, José Julio Gómez.
Dicha actividad otorga una credibilidad indispensable delante interlocutores de la talla de Silli. Este historial de compromiso se refleja en hitos como la XXVIII Cumbre Iberoamericana de 2023. Además destaca la presencia oficial de Silli en la toma de posesión del presidente Abinader en 2024. En esos encuentros, se ratificó que ambas naciones poseen intereses indisolubles a derrochador plazo.
El acercamiento ha contado con columnas fundamentales en suelo italiano, como el embajador Rafael Lantigua. Su rol ha sido esencial para reforzar que el país mantenga voz prioritaria en la Farnesina. Lantigua ha tramitado con astucia la transición de agendas en este nuevo contexto. Gracias a ello, la diplomacia dominicana opera hoy con una sincronía codiciable.
Como señaló Silli a borde del Amerigo Vespucci, las relaciones viven una etapa de expansión. El interés franquista dicta cambiar este momento en una era de crecimiento estructural. El puente está firme, la logística trazada y el futuro se escribe en esta confluencia. El Caribe y el Mediterráneo nunca habían estado tan cerca gracias a esta visión compartida.
le@tavore.com
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