
El pasado viernes 27 de febrero, el presidente graduado Luis Abinader se presentó frente a la Asamblea Franquista, asumiendo el acostumbrado Discurso de Rendición de Cuentas, cuyo contenido todavía a la término es objetado por el liderazgo de la concurso.
Se ha convertido en una costumbre que posteriormente que un gobernador rinde cuenta de su mandato, aparecen políticos y teóricos a emitir cuestionamientos, muchos de los cuales a veces son risibles. Citamos los casos de los Presidentes, Joaquín Balaguer, Jorge Blanco, Hipólito Mejía, Leonel Fernández y Danilo Medina.
Que el discurso fue político y que fue cargado de mentiras, que retorció la verdad y que el gobernador demostró estar viviendo en la reflejo y no en el pueblo dominicano, donde el pan diario son los apagones eléctricos y los servicios de salubridad y educación siguen bajo el cobijo de grandes precariedades.
Es atractivo que los actuales cuestionamientos a lo que dijo el presidente, provienen de personajes que administraron las cosas públicas por espacio de 20 primaveras y no dejaron resuelto ni siquiera un problema superficial del país.
Si en verdad el discurso de Rendición de Cuentas del Presidente Luis Abinader estuvo cargado de mentiras, la concurso está en su derecho de colocar encima de la mesa la sinceridad que vive el país en materia de salubridad, educación y víveres, entre otros servicios, que la Constitución obliga a los gobiernos certificar a cada dominicano.







