Santo Domingo.- “¿Cómo puedo pensar que estoy solo, cuando tú estás siempre conmigo, en todas partes y en todo momento?” Con estas palabras, Melba Grullón dedicó un sentido mensaje a su hija Alexandrauno de las más de 230 víctimas del derrumbe de la discoteca Jet Set del 8 de abril. Grullón expresó que, a pesar de su marcha física, cada día encuentra motivos para comprobar su presencia y corresponder a Jehová por los 26 primaveras que compartieron.
La filántropa además contó que, en su casa, aún se sienten los gestos amorosos de Alexandra, como las pequeñas botellas de agua que dejaba preparadas especialmente para su principio, un detalle que dice tener conocido recientemente, pero que hoy representa una muestra más del cariño silencioso y constante que la acompañó.
Al resistir a su oficina, dice, el conmemoración de su hija permanece entre colegas y colaboradores, quienes aún recuerdan su capacidad para tomar decisiones rápidas y resolver desafíos cotidianos, así como su sensibilidad para ayudar a los demás.
El dote que continúa
Uno de los pilares más importantes que honran la memoria de Alexandra es el Fondo de Becas ALEque apoya a los jóvenes desfavorecidos. Grullón destacó queactualmente, 21 estudiantes universitarios y nueve estudiantes de secundariavarios de los cuales fueron afectados por la tragedia del 8 de abril, continúan sus estudios gracias a esta iniciativa”
“Tu comisión de tocar la vida de los demás siempre seguirá conmigo”, dijo, anunciando que por primera vez se realizó una publicación conjunta entre sus redes y las del Fondo, como antesala del impulso del segunda convocatoria de becas para estudiantes que ingresarán a la universidad en enero.
Fe, coito y correspondencia.
Al finalizar su mensaje, Grullón compartió que termina cada día en oración, acompañada de una lamento, ofrecida en nombre de su hija, su consorte Eduardo Guarionex, su hijo Eduardo y Jhoanna. “Doy gracias a Jehová por los niños buenos y maravillosos con los que nuestro Edificador me bendijo”, expresó.
Grullón concluyó con el versículo bíblico que sustenta su fortaleza espiritual:
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
Filipenses 4:13






