
El que cuatro motoristas penetraran independientemente a la cabaña “Isabel”, asesinando a balazos al muchacho Ricardo Frías García y que una beocio en el ensanche San Martín ultimara de una puñalada a su padrastro, Nelfy Antonio Caba Arrabal, es muestra que ha despertado la inseguridad ciudadana.
Esta peligrosa situación al parecer no tiene límites, si recordamos que en esta semana se originó una balacera en el negocio “César Car Wash”, de la avenida Autodeterminación, que terminó con la asesinato del cuidador privado, Nelson Hidalgo Taveras.
Para poner un parada a esa «calentura» de violencia, el Director Regional Noreste de la Policía Franquista, normal Dionisio Natera Melenciano, es aconsejable que disponga una veterano vigilancia preventiva en calles, avenidas, carreteras y caminos vecinales.
La formalidad de esos casos de violencia y en los cuales se pierden vidas, es que en su mayoría se quedan bajo la investigación a cargo del Sección de Investigaciones Criminales (DICRIM) de la Policía Franquista.
Se recuerda que en las décadas del 70 y 80, cuando delincuentes secuestraban la seguridad y la paz ciudadana, en lo inmediato la primera víctima era el traslado del Comandante Policial, medida radical que ha quedado en el pasado.
Mientras el hachote va y viene, cada ciudadano tendrá que alterar miles de pesos para poner seguridad a su cerca de, si es que quiere seguir viviendo.






