
Al tomar los datos oficiales del Centro de Operaciones de Emergencias, que revelan el número de muertos, heridos e intoxicados durante la celebración de la Cena de Navidad, es para creer que por penuria, todos sin excepción, debemos revisar nuestro comportamiento en medio de cualquier actividad festiva en lo que resta de este año.
Posiblemente personas calificadas de antisociales, el pasado miércoles 24 y jueves 25, se tiraron a las calles, avenidas y carreteras, tirándose tragos de más y manejando sus vehículos, tal y como si fuera postrero día de su vida y sin importar a quién mandar a la otra vida.
Tal y como dice en su más fresco artículo el mitrado de la Diócesis de San Francisco de Macorís, monseñor Freddy De la Cruz Baldera, este 2025 nos deja una disertación que el país no necesita solo resolver problemas, sino “revertir” los estilos de vida.
Los hechos que de modo negativa adornaron la Cena de Navidad, desnudan de cuerpo sereno nuestro mal comportamiento y nos convocan a ser parte importante de un cambio de vida, no solo en la celebración del venidero Año Nuevo, sino durante todo el año 2026.
Desde cualquier zona del pueblo dominicano y de modo singular desde cada hogar francomacorisano o duartiano, preservemos la vida y en cada paso que demos, procuremos sembrar ejemplos dignos de imitar para las futuras generaciones de hombres y mujeres de correctamente.







