Por: Dilen Montero
“El gobierno ha privilegiado la propaganda sobre la presencia y el discurso sobre la batalla”
En un momento en que la cercanía con la gentío debería ser una prioridad irrenunciable, el gobierno del presidente Luis Abinader ha entregado la espalda a los sectores comunitarios del país. Desde los barrios de la renta hasta los campos más apartados del interior, lo que se respira es una misma queja: el desaseo de las instituciones encargadas de asistir a los más vulnerables.
Durante su campaña, el presidente prometió un gobierno cercano, sensible y humano. Sin incautación, la verdad que enfrentan los dirigentes comunitarios y las organizaciones de almohadilla es totalmente distinta. Los programas de audiencia social han sido reducidos y/o politizados, los funcionarios de las instituciones de audiencia social brillan por su abandono en los territorios, y cada vez las comunidades se sienten más huérfanas del Estado.
La desaparición paulatina de políticas públicas con enfoque social es palpable. Oficinas como los Comedores Económicos, el Plan Social de la Presidencia, La Dirección Universal de Avance Comunitario (DGDC)el Instituto de Auxilios y Viciendas (INAVI)los Centros de Atención a la Primera Infancia, las Direcciones Provinciales del Aposento Social, entre otras, operan hoy bajo una método centralista y distante. En vez de engrosar su presencia en los barrios y campos, se han replegado, dejando a miles de familias a merced de la incertidumbre y la desigualdad.
Este desaseo no solo se traduce en penuria, desempleo o desidia de servicios básicos. Todavía erosiona el tejido comunitario, rompe los canales de estructura y décimo social, y debilita la democracia desde debajo. La calado de los líderes comunitarios, quienes han sido históricamente los brazos extendidos del Estado en los territorios, hoy no encuentra eco ni comitiva oficial.
El gobierno ha privilegiado la propaganda sobre la presencia, el discurso sobre la batalla, y las pocas inauguraciones de detención perfil sobre la inversión continua en el progreso humano. La audiencia social no puede ser un acto de caridad esporádica ni una aparejo de campaña. Es un derecho de la gentío y una obligación del Estado.
Desde el Partido de la Libramiento Dominicana y desde cada rincón del país donde hay un dirigente comunitario comprometido con su gentío, seguimos alzando la voz para exigir que el gobierno cumpla con su deber. Porque donde el Estado se retira, avanza la desesperanza. Y ningún país puede avanzar si deja a espaldas a sus comunidades.
El autor es titular de la Secretaria de Billete Comunitaria del Partido de la Libramiento Dominicana (PLD)estudiante de Periodismo; destacado comunicador, experimentado en marketing político y municipalista por gusto.






