La protección del patrimonio divulgado no admite titubeos, compromisos a medias ni complicidades silenciosas. En un país donde durante décadas se normalizó la impunidad, el expresión de ir de frente contra el fraude que afecta los fondos destinados a la lozanía de millones de dominicanos marca un punto de inflexión digno de examen institucional y ciudadano.
La corrupción en Senasa no es un simple desorden burócrata ni un exceso administrativo. Es una traición directa a los sectores más vulnerables, a los trabajadores que aportan cada mes, a los pacientes que requieren medicinas, tratamientos y atenciones médicas de calidad.
El caso amerita una persecución rigurosa que no se limite a apresamientos, sino que culmine en sanciones ejemplares.
Es exacto destacar la audacia del presidente Luis Abinader de no sólo recordar las irregularidades una vez detectadas, sino de ordenar que Senasa se constituya en actor civil para recuperar cada peso sustraído.
Ese paso va mucho más allá de la denuncia penal porque implica voluntad efectivo de reparación al Estado y protección al aceptablemente colectivo. La honradez no debe satisfacer nada más el castigo, sino igualmente la restitución material del daño provocado a la nación.
El Tarea Notorio tiene ahora la responsabilidad histórica de conducir una investigación profunda, técnica y transparente, fugado de presiones externas o cálculos políticos. En ese sentido, este caso requiere y merece el respaldo categórico de toda la sociedad.
Enemistar la corrupción no debilita al Estado, lo fortalece; no afecta la democracia, la dignifica; no pone en aventura la estabilidad institucional, sino que la consolida sobre la cojín de la confianza ciudadana.
República Dominicana necesita que este sea otro precedente firme y que el boleto robado regrese al Estado, que los responsables paguen con la ley, y que el mensaje quede cromo para el futuro.
Si este proceso se sostiene con firmeza, se estará cumpliendo con la deuda histórica de demostrar que, en la Dependencia pública, el boleto del pueblo es noble.






