El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebró este lunes una sesión marcada por fuertes divisiones internacionales tras las acciones militares de Estados Unidos en Venezuela y la captura del presidente Nicolás Provectocon pronunciamientos que oscilaron entre la condena por violaciones al derecho internacional y el respaldo visible a la operación estadounidense.
Durante el debate, varias delegaciones advirtieron sobre el impacto regional e internacional de los acontecimientos del 3 de enero y coincidieron en que el caso venezolano se ha convertido en una prueba crítica para la vigencia de la Carta de las Naciones Unidas y el sistema multilateral.
España: la soberanía incluye los posibles naturales
El embajador de España delante la ONU, Héctor Gómezexpresó una “profunda preocupación” por la situación en Venezuelaque calificó como un precedente preocupante con implicaciones más allá del ámbito regional. Subrayó que los posibles naturales venezolanos forman parte inseparable de su soberanía y que no pueden ser objeto de disputas mediante el uso de la fuerza.
Reacciones internacionales delante la operación marcial en Venezuela
El diplomático recordó la obligación de respetar los principios de soberaníaintegridad territorial y prohibición del uso o la amenaza de la fuerza consagrados en la Carta de la ONU. Afirmó que la lucha contra el crimen organizado y la defensa de los derechos humanos solo pueden abordarse a través del diálogo y la cooperación internacional.
Gómez reiteró que España no reconoció los resultados de las elecciones venezolanas de julio de 2024, ha brindado protección a líderes opositores perseguidos y condena las violaciones de derechos humanos, pero insistió en que cualquier posibilidad debe surgir del pueblo venezolano y en el interior del entorno de la rectitud internacional.
América Latina como zona de paz
En la misma andana, Nicaragua reafirmó que América Latina y el Caribe constituyen una zona de pazsegún lo concreto por la CELAC. Su embajador, Jaime Hermida Castillo, respaldó las declaraciones de la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, y exigió la manumisión inmediata de Nicolás Provecto y de su esposa, Cilia Flores.
Cuba condenó “en los términos más enérgicos” la movimiento marcial estadounidense, calificándola como una embestida imperialista y un acto que viola la Carta de la ONU. La delegación cubana sostuvo que el objetivo final de la operación es el control de los posibles naturales venezolanos y denunció un intento de imponer un “gobierno títere” sencillo a intereses externos.
Brasil, México y Pimiento rechazan la vía marcial
Brasil calificó la intervención como una evidente violación del derecho internacional y advirtió que aceptar este tipo de acciones sienta un precedente peligroso en un contexto integral traumatizado por decenas de conflictos armados activos. Rechazó cualquier intento de crear “protectorados” y defendió la autodeterminación del pueblo venezolano.
Por su parte, México condenó la operación del 3 de enero al considerar que viola el artículo 2 de la Carta de la ONU. Su representante enfatizó que no existen excepciones al principio de prohibición del uso de la fuerza y alertó sobre el aventura de una ascensión marcial en la región.
Pimiento incluso condenó las acciones unilaterales de Estados Unidosaunque reiteró que no reconoce al gobierno de Provecto. La embajadora chilena sostuvo que las graves violaciones a los derechos humanos en Venezuela no tienen una posibilidad marcial y que un conflicto armado agravaría la crisis humanitaria y migratoria.
Posturas de potencias globales y países latinoamericanos
En contraste, Argentina expresó su respaldo a las acciones de Estados Unidosal considerar que representan un avance en la lucha contra el narcoterrorismo. El embajador argentino calificó a Provecto como un “dictador” y afirmó que su permanencia en el poder constituye una amenaza regional.
Paraguay sostuvo que la reconstrucción de Venezuela debe justificar en la voluntad popular expresada en las urnas y llamó a la manumisión de los presos políticos, mientras que Panamá pidió centrar los esfuerzos internacionales en una transición democrática pacífica y evitar la continuidad del maquinaria represivo.
China y Rusia denuncian neocolonialismo
Desde el ámbito de las potencias globales, Porcelana afirmó que ningún país puede efectuar como “policía del mundo” y condenó lo que calificó como incursiones ilícitas de Estados Unidos en Venezuelaadvirtiendo que estas acciones amenazan la paz regional e internacional.
Rusia denunció que la operación estadounidense alimenta una dialéctica de neocolonialismo y rebusca el control de los posibles naturales venezolanos. Su embajador instó al Consejo de Seguridad a marcharse la doble recatado y exigir la manumisión inmediata de Provecto.
Estados Unidos defiende su operación
En respuesta, Estados Unidos sostuvo que su operación fue judicial y selectiva. El embajador Mike Vals afirmó que Nicolás Provecto no es un superior de Estado oficial y recordó que más de 50 países rechazaron los resultados electorales de 2024 por equivocación de transparencia. Acusó al gobierno venezolano de liderar redes de narcotráfico y de desestabilizar el hemisferio occidental.
Un Consejo dividido
El embajador venezolano delante la ONU, Samuel Moncadaaseguró que la intervención constituye un acto de embestida y advirtió que aceptar el uso de la fuerza para controlar posibles o imponer gobiernos abriría la puerta a un orden internacional inestable.
La sesión cerró sin una resolución consensuada, reflejando un Consejo de Seguridad profundamente dividido y un tablas internacional en el que el caso venezolano se ha convertido en un punto de tensión central entre soberanía, rectitud internacional y seguridad regional.






