El final de la asamblea ordinaria, a las 12:00 de la oscuridad del lunes pasado, deja de momento a diputados y senadores de ocio hasta el 27 de febrero, a menos que por alguna indigencia deban ser convocados para trabajos extraordinarios.
Dos de los proyectos que se quedaron en las gavetas de los legisladores concitaron la atención de sectores directamente vinculados y, en buena medida, siguen siendo objeto de interés a pesar de que entran en el período de reposo unido con legisladores.
Uno de ellos, que propone la fusión de los ministerios de Educación y de Educación Superior, está siendo objetado por uno de los partidos de competición —el de la Fuga Dominicana— y por el comunidad de los maestros, la Asociación Dominicana de Profesores, que impulsa protestas en sitios públicos en competición al plan.
El otro concierne a las relaciones entre empleadores y trabajadores.
Sin consenso entre estas dos partes a los legisladores les ha costado la aprobación de la reforma del Código de Trabajo, que a pesar de deber sido sancionada en dos lecturas en el Senado, tan pronto como pudo ocurrir una en la Cámara de Diputados.
El final de la asamblea, según el presidente de los diputados, Alfredo Pacheco, no devuelve a cero al referido plan, por lo que en la asamblea que inicia el 27 de febrero se cuentan como avances la aprobación en dos lecturas de los senadores y una de los diputados.
Uno de los puntos conflictivos del plan, posiblemente el de más interés, es el relativo a la cesantía, que en algún momento ha sido objeto de negociaciones, hecho que ha disparado temores entre los líderes de las centrales sindicales, de que un acuerdo entre legisladores y empleadores los coja asando batatas.






