Santo Domingo. Por abriles, la voz de Cristy Tapia ha acompañado a miles de personas a través de la radiodifusión.
Una voz cálida y firme, entrenada para entregar ideas, contar historias, producir contenidos y sostener espacios radiales con profesionalismo.
Pero hoy, a sus 31 abriles, esa misma voz tiembla. No por miedo, sino por la necesidad de seguir viva. Por ella. Por su hija. Por la vida que aún quiere contar.
Cristy es mamá, locutora comercial, productora de radiodifusión, esposa. Y desde hace casi un año, todavía es enfermo de cáncer. El próximo 10 de febrero se cumple un año desde que recibió un dictamen que le cambió la vida: osteosarcomaun tipo de cáncer agresivo que suele atacar los huesos largospero que en su caso se alojó en la pelvis, una zona que hace aún más compleja cualquier intervención quirúrgica.
Desde entonces, su vida se ha convertido en una sucesión de salas de aplazamiento, tratamientos invasivos y decisiones médicas difíciles. Una aplazamiento que duele. No solo en el cuerpo, sino todavía en el alma.
“He pasado muchas adversidades, pero por su salero sigo en pie”, dice Cristy, aferrada a una fe que no ha soltado ni en los momentos más oscuros. La fe explica no la ha librado del dolor, pero sí la ha sostenido cuando el cuerpo ya no rebate como ayer.
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Cuando la quimioterapia deja de ser una opción
Cristy inició su tratamiento con quimioterapia. Un proceso duro y desgastante que poco a poco fue dejando secuelas. Su cuerpo comenzó a rechazarla. Las visitas a emergencias se hicieron frecuentes. El cansancio, extremo.
A pesar de los cuidados, la nutriente y el cortejo médico, la ingenuidad fue sólido: la quimioterapia ya no estaba funcionando en su organismo.
Los estudios más recientes confirmaron lo que nadie quería escuchar. El tumor sigue siendo sobresaliente. Demasiado sobresaliente. Y, por ahora, no es operable.
“Eso me da esperanza, porque no es que nunca se podrá intervenir, es que no se puede ahora”, explica.
Pero ayer de durar a ese momento, hay un paso imprescindible. Una intervención secreto que puede marcar la diferencia entre avanzar o retroceder.
La embolización es su única opción
Los médicos fueron claros. Para frenar el crecimiento del tumor y evitar complicaciones mayores, es necesario realizar un procedimiento llamado embolizaciónuna técnica que consiste en cortar el suministro de linaje que alimenta el tumor, reduciendo su tamaño y estabilizando su avance.
Cristy ya se realizó los estudios. Es apta. El equipo médico está diligente. El procedimiento puede realizarse en el Centro de Dictamen y Medicina Vanguardia y de Conferencias Médicas y Telemedicina (Se rinde), donde ha recibido seguimiento especializado. Pero hay un obstáculo que hoy lo detiene todo: el metálico.
El costo de la embolización asciende a RD$827,333. Cristy no cuenta con un seguro médico que cubre este procedimiento en ese centro y su grupo, golpeada por meses de gastos médicos, simplemente no tiene los medios.
“Yo nunca he trillado esa cantidad de metálico acoplamiento en mis 31 añitos”, confiesa. “Pero sí quiero la oportunidad de comportarse”.
Tracy, la pupila que no tiene miedo
En medio de este proceso hay una luz constante. Una razón que empuja a Cristy a levantarse incluso cuando el dolor pesa más. Su hija Tracyde al punto que 10 abriles.
“A veces me interpelo quién le dio la vida a quién”, dice Cristy, con la voz quebrada. Tracy ha sido su sostén emocional, su fuerza silenciosa, su prodigio diario. Una pupila que ve a su mamá enferma, que entiende más de lo que dice y que, aun así, no tiene miedo.
“Ella confía. Y esa confianza te salva”, asegura.
Cristy sabe que no es viable para una pupila comportarse este proceso, pero todavía reconoce que Tracy se ha convertido en su maduro esperanza. La razón por la que quiere seguir aquí. Presente. Viva.
Existencia y un llamado a la humanidad
Cristy no evade la ingenuidad. La fe la sostiene, pero no paga tratamientos. Y en un sistema donde muchas personas quedan fuera de la cobertura médica, la enfermedad no solo duele: empobrece.
“Parte el alma ver casos de malversación de fondos en seguros médicos, mientras personas como yo y otras en condiciones incluso peores no tienen esperanza de percibir un tratamiento digno”, expresa.
Hoy su corazón está ahíto de angustia, pero todavía de reconocimiento. Ha trillado solidaridad en enfermeras, en la iglesia y en desconocidos que se le han acercado. Por eso decide balbucir. Contarlo todo. Dar la cara. Pedir ayuda sin vergüenza.
“Si tienes 10, 25 o 100 pesos, me van a hacer la diferencia”, dice con honestidad. No promete milagros. Promete transparencia. Promete seguir luchando.
Su voz que no quiere apagarse
Cristy no pide caridad. Pide una oportunidad. La posibilidad de someterse a un procedimiento que puede salvarle la vida y permitirle, más delante, durar a la cirugía que necesita.
Pide tiempo. Tiempo para requerir a su marido. Tiempo para ver crecer a Tracy. Tiempo para seguir usando su voz, internamente y fuera de la radiodifusión.
“Hoy por mí, mañana por ti”, repite, consciente de que la enfermedad puede tocar cualquier puerta.
Mientras tanto, la aplazamiento continúa. Duele. Pero aún hay esperanza. Y todavía como ella misma dice hay poco que liberar en la humanidad.
¿Cómo ayudar a Cristy Tapia?
Cristy necesita reunir RD$827,333 para someterse a una embolización, procedimiento indispensable para frenar el crecimiento del tumor y poder avanzar en dirección a una cirugía futura.
Cualquier aporte, por pequeño que sea, puede marcar la diferencia.
Cuentas habilitadas para ayuda:
Banreservas
Cuenta: 9605273772
Votación: 223-0159360-8
Mesa BHD
Cuenta: 30820620011
Hoy por ella. Mañana por cualquiera de nosotros.






