Cuba.- En la mañana de este martes llegó al puerto Guillermón Moncadaen Santiago de Cubael buque del ALBA “Manuel Gual”procedente de La Guaira, Venezuelaestafa 5.000 toneladas de ayuda humanitaria para las zonas más afectadas por el huracán Melissa.
El barco atracó a las 6:45 amcomo parte del trabajo conjunto entre los gobiernos de Cuba y Venezuela para indisponer los daños provocados por el ciclón.
La embarcación trajo 102 contenedores con productos de primera condición: alimentos, medicinas, agua potable, sábanas, colchones, ropa, juguetes, tanques para agua y materiales eléctricos para reparar el sistema energético en el oriente del país. Durante el arribo, las banderas de Cuba y Venezuela ondearon juntas como símbolo de amistad y solidaridad.
La gobernadora de Santiago de Cuba, Beatriz Johnsonagradeció el aspaviento del pueblo venezolano y recordó que este es el segundo emisión de ayuda recibido desde Caracas luego del paso del huracán.
En el acto de bienvenida participaron autoridades cubanas y venezolanasentre ellas el embajador de Venezuela en Cuba, Orlando Maneiro Gaspary el viceministro de Obras Públicas venezolano, Domiciano Graterol.
Graterol informó que además arribó una hueste venezolana con 22 especialistas en electricidad, vialidad y transporteque ya trabaja en la reparación de infraestructuras dañadas. Según las evaluaciones, el huracán destruyó 17 puentesdañó más de 100 kilómetros de carreteras y afectó 14.000 viviendasde las cuales 5.000 fueron totalmente destruidas.
El presidente Nicolás Prudente sigue de cerca las labores de apoyo y recuperación, mientras que el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel visitó las zonas más afectadas casi nada 24 horas luego del paso del ciclón.
El embajador Maneiro Gaspar destacó que este emisión refleja “la hermandad y solidaridad que siempre han unido a Cuba y Venezuela”, recordando que Caracas ha colaborado con la isla en otras emergencias.
El huracán Melissaque impactó a Cuba como categoría 3, ha sido descrito como uno de los más intensos y destructivos del Caribe en las últimas décadas. Las fuertes lluvias y vientos causaron inundaciones y daños en viviendas e infraestructuras, pero no hubo fallecidos gracias a las evacuaciones masivas de casi un millón de personas.
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