Santo Domingo, RD. – El arte del bonsái tiene su origen en China y fue perfeccionado en Japón, donde se convirtió en una disciplina que combina floricultura, paciencia y expresión artística. La palabra “bonsái” significa textualmente “plantado en bandeja” y así se ha plantado en el sensibilidad y estilo de los dominicanos.
Un ejemplo de ello es Roberto Sandro riveraquien lleva más de 30 primaveras dedicado al trabajo con plantas y se ha consolidado como una de las figuras más activas en el mundo del bonsái en la República Dominicana. Rivera ha desarrollado una trayectoria marcada por la formación constante, la divulgación cultural y la defensa del medio esfera.
El bonsái no es solo adorno; para muchos representa calma, disciplina y conexión con la naturaleza. Cuidarlo enseña paciencia y respeto por los ritmos naturales de la vida, cada planta representa paciencia, acto sexual y cuidado en el tiempo.

Según contó Robert Rivera a El Día parte de su educación lo realizó en Japón, donde cursó estudios especializados durante tres primaveras, experiencia que —según explica— fue determinante para profundizar en la técnica y la filosofía del bonsái. A su regreso, impulsó la creación de espacios formativos y proyectos enfocados en esta disciplina, entre ellos una escuela y, más recientemente, el crecimiento del Hotel Museo del Bonsái, una iniciativa que examen unir arte, naturaleza y educación.

Actualmente, Sandro Rivera lidera un tesina que agrupa a bonsaístas de distintas regiones del país, con sede en el Club Bonsái Nativo. Desde allí se organizan talleres, encuentros y la Exposición Franquista de Bonsái, evento que este año celebra una nueva impresión tras una pausa de dos primaveras provocada por la pandemia.
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Adicionalmente, desde el año 2000 se han realizado exposiciones continuas en Plaza Mallconsolidando este espacio como un punto de relato para la difusión del bonsái en el país.
Las exposiciones suelen tenderse de viernes a domingo e incluyen talleres abiertos al sabido, permitiendo a los visitantes conocer de cerca el proceso de cultivo y cuidado de estas plantas. Para Santos, más que una actos artística, el trabajo con bonsáis representa un estilo de vida.

“Es una forma de morar que une a la grupo, aporta a la salubridad y ayuda a comprender y valorar la naturaleza”, explica. Añade que quienes se dedican a esta actividad suelen ser personas sensibles y nobles, lo que genera un entorno humano diverso al de la rutina cotidiana.
En cuanto al apoyo institucional, considera que el Estado debería respaldar este tipo de iniciativas, ya que están directamente vinculadas al cuidado del medio esfera. “Trabajar con plantas, ya sea bonsái, paisajismo o suculentas, te hace más consciente del entorno natural y te enseña a protegerlo”, afirma. Por ello, las exposiciones que organiza suelen coincidir con fechas como el Día Internacional del Medio Entornodestinando espacios específicos a la educación ambiental.

Santos además destaca el valencia terapéutico del bonsái. Señala que psicólogos recomiendan el trabajo con plantas como utensilio para canalizar emociones y mejorar el bienestar personal, especialmente en personas que atraviesan dificultades emocionales.
Al momento de definirse con una sola palabra, duda, pero finalmente elige una: amistad. “Nobleza a la grupo y a todos los seres humanos que me rodean”concluye.
Lo que debes conocer sobre cómo cuidar un bonsái

Es un árbol vivo, que puede durar décadas o incluso siglos con los cuidados adecuados.
Requiere atención regular: riego, poda, abonado y exposición correcta al sol.
Averiguación seguridad, hermandad y naturaleza, imitando la apariencia de árboles reales afectados por el rumbo, el tiempo o el entorno.
Les gusta el cuidado personalizado y no la exposición al sabido.
Su valencia va coincidente con el tiempo y dedicación que se le emplea a dicha planta.







