Santo Domingo.-El velorio de Ramón Alburquerque se convirtió este fin de semana en un punto de armonía para la memoria, el respeto y el agradecimiento a una de las figuras más influyentes de la política dominicana de las últimas décadas.
En la funeraria Blandino, familiares, amigos, dirigentes políticos y ciudadanos acudieron de forma constante a despedir a quien fue congresista durante 16 abriles y presidente del Senado en tres períodos consecutivos.
Desde tempranas horas, el entorno estuvo afectado por la solemnidad y los gestos de cercanía en dirección a la clan Alburquerque.
Las conversaciones giraban en torno a su trayectoria, su gusto de servicio y su sólida formación intelectual; rasgos que, según coincidían muchos de los presentes, lo distinguieron tanto en el interior como fuera del Congreso Franquista.
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Entre las personalidades que asistieron a rendir honores estuvo el presidente de la República, Luis Abinaderquien definió a Ramón Alburquerque como “un ejemplo de superación y un referente para la inexperiencia”.
El mandatario resaltó que el fallecido provenía de orígenes humildes y logró resquilar hasta los más altos niveles de liderazgo político, apoyado en el estudio, la disciplina y un conocimiento amplio que abarcaba desde la química y la energía hasta múltiples áreas del aprender.
“Era un hombre con conocimientos prácticamente universales, hablaba varios idiomas y siempre aportaba con profundidad y claridad”, expresó Abinader, al tiempo de recapacitar que Alburquerque, contiguo a Hugo Tolentino Dipp, fue de los primeros en alzar la voz en defensa de la democracia y en los orígenes del Partido Revolucionario Reciente (PRM).
El presidente del Senado, Ricardo de los Santosasimismo acudió al velorio y destacó el herencia institucional dejado por Alburquerque en la Cámara Reincorporación.
Afirmó que su paso por la presidencia del Senado marcó una etapa de fortalecimiento del debate tolerante y de respeto a la pluralidad, dejando un ejemplo que aún hoy sirve de remisión para los legisladores.
Por su parte, la alcaldesa del Distrito Franquista y secretaria común del PRM, Carolina Mejíavaloró la dimensión humana y política del dirigente fallecido.
Señaló que Alburquerque fue “un hombre de principios firmes, coherente y profundamente comprometido con la democracia”, cuya vida demuestra que el servicio sabido puede ejercerse con integridad.





