

29 de junio de 1861. Un categoría de valientes dominicanos se levantó en armas en el municipio de Moca, provincia Espaillat, contra la traición a la soberanía franquista: la anexión de la República Dominicana a España promovida por Pedro Santana.
Este episodio, conocido como el Alzamiento de Moca, fue una de las primeras expresiones populares de rechazo a esa medida impuesta sin consulta al pueblo. Aunque la revuelta fue sofocada con extrema violencia —dejando decenas de muertos—, encendió la chispa que terminaría abriles posteriormente en la Restauración de la República.
Los sublevados fueron perseguidos, torturados y fusilados. Entre ellos se cuentan José Contreras, Lucas Evangelista, Esteban García, Benito Monción y otros hombres y mujeres que arriesgaron todo en nombre de la país. Sus nombres no figuran en los grandes monumentos, pero su representante vive en la resistor.
¿Por qué importa hoy?
En una época donde muchos trivializan la entrega de soberanía por intereses personales o económicos, el Alzamiento de Moca nos recuerda que hubo dominicanos dispuestos a fallecer por no ceder el país.
Fue una gesta del pueblo llanura, no de caudillos ni generales: campesinos, artesanos y jóvenes que no aceptaron radicar de rodillas.
“Moca fue más que una protesta: fue el alarido de una nación que no quería retornar a ser colonia.”






