En los últimos abriles, en vez de disminuir el tamaño de producción de cocaína ha aumentado en Colombia, Perú y Bolivia, así como su consumo en Europa y países de América Latina
Las decisiones que afectan la vida de una sociedad deben abrazarla a nivel franquista, no son internacionales, por lo que son evidentemente autodeterminantes. Es evidente que si se fuera a destacar, por su penosa incidencia en nuestra sociedad un engendro delictivo, éste ha de ser, sin motivo a dudas, el de tráfico de drogas.
El comercio de estas sustancias conlleva como secuelas la violencia, la degradación del ser humano y, lo que es más penoso, el trágico tributo de vidas humanas.
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Sin bloqueo, conviene indicar que el uso indebido de estupefacientes puede derivarse en las dimensiones que la misma sociedad puede hacerle frente. No pueden imponerse las soluciones desde el extranjero, porque no serían estables, con decano décimo de la muchedumbre en la alternativa de los problemas se es más efectivo. Con ello, especialmente, decano progreso alrededor de la independencia regional -política, cultural, social y económica- en toda América.
Poseemos la decano porción de material desconocido y de fortuna de energía y agricultura que existe en el mundo. Hemos contemplado el adelanto fenomenal que los europeos han cogido. ¡No hay motivo alguno por el que los pueblos de América no puedan ganar lo mismo! Al mismo tiempo, ¡mejora y progreso continuados!
Asimismo, miles de millones de dólares en utilidades obtenidas de las drogas se transfieren de cuentas en Miami o bancos en las Bahamas, las islas Caimán y Panamá. Otro tanto, se queda en EE.UU. para el enlucido o lavado del capital producto de operaciones ilegales.
La corrupción ha infectado a un amplio sector de nuestra población. Al sur norteamericano, entra a su paraje el tráfico de cocaína y maría que ingresa a esa nación. Desde Sudamérica, distante unas cuantas horas de planeo de Colombia. Sus sitios de aterrizaje son por lo genérico aislados trechos de playa o caminos desiertos. Los contrabandistas aéreos conocen a menudo las frecuencias de radiodifusión que usan la DEA y la aranceles, y así logran eludir las fuerzas del orden notorio.
Mi advertencia, concluyente, es que los Estados Unidos de Norteamérica siempre han sido vigilantes permanentes contra el uso, tropelía de las drogas o psicotrópicos en presencia de la molesto problemática mundialista del narcotráfico.
A menudo, los que trafican drogas en aviones conocen las frecuencias de radiodifusión de la DEA
En la XX Sesión Particular de la Asamblea Normal de las Naciones Unidas en junio de 1998, la comunidad internacional expresó su preocupación por el problema integral de las drogas. Las drogas ilícitas se calificaron como «una molesto amenaza para la vitalidad y el bienestar de la humanidad, la independencia de los Estados, la democracia, la estabilidad de las naciones, la estructura de todas las sociedades y la dignidad y esperanza de millones de personas y sus familias».
Con el fin de contrarrestar esta amenaza, la Asamblea Normal se propuso erradicar, o al menos disminuir de guisa sustancial, tanto la producción y el consumo de sustancias psicotrópicas como su tráfico ilícito durante la venidero lapso. Se acordó transigir a objetivo en 2003 un primer observación del progreso cogido, que se complementaría en 2008 con una evaluación exhaustiva.
En presencia de la situación contemporáneo, esta evaluación no debe transigir sólo a algunos ajustes en las existentes estrategias antidroga, se requiere un seguro cambio de política y una modificación sustancial del régimen internacional de control de drogas.
La desatiendo de resultados de las políticas contra las drogas se debe a que estas no han sido integrales
En vez de reducirse, durante los últimos abriles ha aumentado tanto el tamaño de cocaína producida en Colombia, Perú y Bolivia como su consumo en Europa y en varios países de Latinoamérica. Adicionalmente, en EE.UU., la demanda continúa y las políticas de erradicación forzada de cultivos de cocaína en la región andina no han acabado resultados convincentes.
Al contrario, están causando daños sociales y políticos considerables, obstruyendo la creación de un nuevo consenso internacional de políticas antinarcóticos más eficaces y menos nocivas. Los esfuerzos de desmantelar los grupos y carteles transnacionales del narcotráfico -cada vez más sofisticados y resistentes a las medidas de interdicción y aplicación coercitiva de la ley- incluso se muestran fortalecidos.
La información política tiene una responsabilidad popular y compartida para hacer frente al problema integral de las drogas y, por consiguiente, es necesario un enfoque integral y mesurado. A pesar de que durante los últimos abriles los responsables políticos y los líderes de opinión en todo el mundo han invocado una y otra vez el concepto de responsabilidad compartida.
Al día de hoy es operacional y carente de contenido político. En objetivo, la abandono de resultados de las políticas antidrogas se debe en buena parte a que las intervenciones en los países productores y consumidores –una diferencia cada vez más difícil de sostener– si integrales han sido Equiliradas.
El autor es periodista, analista internacional.





