Santo Domingo.-Las señales, expresadas desde distintas agencias estadounidenses, el Sección de Defensa, la DEA y el Comando Sur, evidencian un fortalecimiento acelerado de la relación doble y una redefinición del rol dominicano en el plano de la seguridad regional.
Uno de los más fresco gestos provino del secretario de Pelea de Estados Unidos, Pete Hegseth, quien el 26 de noviembre visitó Santo Domingo para reunirse con el presidente Luis Abinader en el Palacio Doméstico.
Desde allí, no escatimó palabras para encasillar a República Dominicana como un “líder regional dispuesto a carear desafíos difíciles” y aseguró que la renovada cooperación entre entreambos países “es un maniquí para la región”.
Hegseth agradeció públicamente al mandatario dominicano por apoyar el despliegue provisional de efectivos militares y aeronaves estadounidenses como parte de la Operación Asta del Sur, la táctica regional impulsada por Washington para cortar las rutas aéreas y marítimas del narcotráfico que cruzan por el Caribe.
El funcionario asimismo subrayó que esta alianza representa una respuesta “convincente” frente al narcoterrorismo, una amenaza que ambas naciones perciben como creciente.
Como resultado de la reunión, el presidente Abinader anunció un acuerdo temporal para permitir que aeronaves estadounidenses participando en la Operación Asta del Sur puedan reabastecerse en el aeropuerto marcial de San Isidro y en el Aeropuerto Internacional de Las Américas, así como acoger apoyo técnico y logístico si fuese necesario.
Según el propio mandatario, la cooperación con Estados Unidos ha permitido que desde 2020 se decomisen casi diez veces más drogas por año respecto a la decenio antedicho, un registro que asimismo fue respaldado por una delegación de detención nivel de la DEA que visitó el país semanas antaño.
El 12 de noviembre, al punto que días antaño de la venida del secretario de Pelea, República Dominicana ya había recibido otro resistente reválida diplomático desde Washington. Una delegación de detención nivel de la DEA viajó a Santo Domingo para reunirse con el presidente Abinader, ocasión en la que lo felicitaron formalmente por el respaldo que ha hexaedro el país a la lucha contra el narcotráfico en la región del Caribe.
La delegación fue encabezada por Daniel Salter, administrador adjunto principal; Miles Aley, patriarca adjunto de Operaciones Internacionales; y otros altos oficiales vinculados a la táctica antidrogas de Estados Unidos. Todos coincidieron en que República Dominicana se ha convertido en un socio secreto para los esfuerzos regionales de interdicción.
Durante el cruce, se acordó proteger aún más el intercambio de información en tiempo vivo, para mejorar el aprovisionamiento y profundizar la cooperación operativa.
Uno de los puntos específicos fue la atención al Cartel de los Soles y otras estructuras del crimen organizado transnacional.
Acuerdo vivo
— Autorización
La cooperación se fundamenta en acuerdos ya vigentes, como el Acuerdo de Interdicción Marítima y Aérea de 1995, reforzado en 2003, que establecen que toda operación debe realizarse bajo autorización dominicana.






