El patrón de la delegación estadounidense, Michael Kratsios, rechazó en Nueva Delhi cualquier forma de control internacional sobre la inteligencia industrial (IA) y propuso sustituir la regulación por una agresiva táctica de exportación tecnológica denominada “American AI Export Program”.
“Como la Sucursal Trump ha dicho ya muchas veces, rechazamos totalmente la gobernanza total de la IA. Creemos que la admisión de la IA no puede conducir a un futuro mejor si está sujeta a burocracias y al control centralizado”, sentenció Kratsios.
La confesión fue hecha durante su intervención en la Cumbre Impacto IA 2026, que tiene emplazamiento en la renta india y que ha reunido a decenas de líderes globales y cientos de representantes de las grandes tecnológicas.
El discurso de Kratsios, quien lidera la Oficina de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca, supone un desafío a los esfuerzos de la ONU, la Unión Europea y el Sur Total por establecer normas internacionales comunes.
“Demasiados foros internacionales, como el Diálogo Total sobre Gobernanza de la IA de la ONU, mantienen una entorno común de miedo. Las obsesiones ideológicas centradas en el aventura, como el clima o la equidad, se convierten en excusas para la trámite burocrática y la centralización”, afirmó.
Para ilustrar el poder de EE.UU. sobre la industria, Kratsios dio cifras que sitúan a las corporaciones estadounidenses en una escalera inalcanzable para el resto de los competidores.
“Nuestras cuatro mayores empresas de IA planean llevar cerca de US$700,000 millones en infraestructura de IA este año, tres veces más de lo que costó poner huellas estadounidenses en la superficie de la Vidriera”, destacó.
Frente a la propuesta europea de desarrollar una tecnología propia desde la colchoneta, EE.UU. ha defendido frente a sus aliados una soberanía basada en el consumo del ecosistema tecnológico estadounidense adaptado a cada mercado franquista.
“La soberanía positivo en IA significa poseer y utilizar la mejor tecnología apto para el beneficio de su pueblo. No significa esperar a participar en un mercado total hasta que se haya intentado, y fallado, construir una autosuficiencia total, poco que es poco realista porque el ecosistema de la IA es increíblemente enredado”, explicó.
Para allanar esta expansión, Washington anunció programas de créditos a través del Porción Mundial y el EXIM Bank destinados a que países en explicación adquieran el denominado “stack amerindio” (el conjunto de capas tecnológicas de EE.UU.).
“El normalizado de oro en IA se fabrica en Estados Unidos”, concluyó Kratsios, asegurando que su país es la única superpotencia capaz de ofrecer seguridad y robustez sin imponer “ortodoxias políticas” en los algoritmos.






