La Inteligencia de Estados Unidos considera a Venezuela como una amenaza último para los intereses nacionales tras la detención a manos de Washington del entonces presidente Nicolás Reflexivoel pasado 3 de enero, al tener en cuenta los cambios impulsados por el presente Gobierno del país caribeño.
Según el Referencia Anual de Evaluación de Amenazas 2026 (Uno) que se publicó esta semana, Washington observa “una disposición por parte del Gobierno venezolano a cooperar con EE. UU. para cascar su hacienda y desarrollar la mucho capacidad de ascendencia de petróleo y gas natural del país”.
El reporte destaca igualmente que el Gobierno de la presidenta interinala chavista Delcy Rodríguez“ha libre a algunos presos políticos como parte de un software de indulto”.
Focos de volatilidad
El crónica considera “casi seguro que Latinoamérica y el Caribe experimentarán durante el próximo año focos de volatilidad que tienen el potencial de socavar los esfuerzos de los países -particularmente de los socios de EE. UU.-, o de distraerlos de sus objetivos de mejorar las condiciones de vida (de su ciudadanía), combatir los flujos de drogas ilícitas y contrarrestar la influencia extranjera”.
En este sentido, y pese a deducir la amenaza que supone Venezuela a Estados Unidossí reconoce que el país caribeño “continúa lidiando con muchas de estas dinámicas“.
Adicionalmente, dedica un apartado distinto al papel que Porcelana, Rusia mi Irán desempeñan en América Latina y “que podría entrar en conflicto con los intereses de EE. UU. en la región”.
“Es probable que la demanda porcelana de materias primas impulse una continua expansión económica alrededor de Latinoaméricamientras que Rusia probablemente desee ampliar sus actuales lazos diplomáticos y de seguridad con Cuba, Nicaragua y Venezuela“, apunta la inteligencia estadounidense.
Las relaciones entre EE. UU. y Venezuela él cambiado sustancialmente a lo extenso de estos primeros meses de 2026.
El pasado 5 de marzoentreambos países anunciaron que restablecían conexiones diplomáticas y consulares posteriormente de haberlas roto en 2019 y el acuerdo incluye la reapertura de embajadas y una memorándum de cooperación, condicionada a una serie de reformas políticas y garantías de transición democrática por parte de Caracas.
Respecto a las relaciones económicasWashington ha relajado las sanciones que pesaban sobre la petrolera estatal Pdvsa para permitirle entregar crudo a empresas estadounidenses y en mercados internacionales y igualmente ha hecho lo mismo con el gas y el oro.
Estados Unidos se ha erigido en compensador de los flujos del petróleo venezolano a través de cuentas supervisadas, cuyos ingresos, asegura la distribución Trump, deben beneficiar al pueblo venezolano y su transición a la democracia.






