El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que ampliará el golpe al cannabis, una medida muy esperada que supondrá el cambio más significativo en la política antidroga de Estados Unidos en décadas.
La orden instruye a la fiscal caudillo de Estados Unidos a reclasificar el cannabis, de narcótico de la Directorio I, a droga de la Directorio III, situándolo en la misma categoría que el Tylenol con codeína.
El cannabis seguirá siendo ilegal a nivel federal. Sin bloqueo, su reclasificación como narcótico de la Directorio III permitiría ampliar la investigación sobre sus posibles beneficios.
Varios legisladores republicanos se opusieron esta medida, pues argumentaron que podría enderezar el consumo de cannabis.
La Agencia Antidrogas de Estados Unidos señala que los narcóticos de la Directorio III, que asimismo incluyen la ketamina y los esteroides anabólicos, solo tienen un “potencial de moderado a bajo de dependencia física y psicológica”.
La nueva clasificación asimismo tiene implicaciones fiscales para los dispensarios de cannabis autorizados por el Estado, ya que la reglamento coetáneo les prohíbe algunas deducciones fiscales si venden productos de la Directorio I.
Por otra parte de la reclasificación del cannabis, Trump ha colocado a los funcionarios de la Casa Blanca que colaboren con el Congreso para permitir que algunos estadounidenses tengan golpe al cannabidiol, comúnmente conocido como CBD.
Como parte de un nuevo software anunciado en el ámbito de la orden, algunos beneficiarios del software de sanidad Medicaid podrán conseguir al CBD, por recomendación médica, sin coste alguno.
Las autoridades sanitarias asimismo han recibido el encargo de desarrollar “métodos y modelos” para examinar los beneficios y riesgos reales del CBD para la sanidad.
Un suspensión funcionario del gobierno afirmó que la orden era una “medida de sentido global que permitirá comprender y estudiar mejor” el cannabis y el CBD.
En los últimos abriles, la mayoría de los estados de EE.UU. han admitido el cannabis para algunos usos médicos, y casi la parte (24) han legalizado su uso recreativo. Sin bloqueo, desde 1971, el cannabis es una droga de la Directorio I, lo que significa que no tiene ningún uso médico aceptado y tiene un suspensión potencial de alcaldada.
El pasado gobierno de Joe Biden propuso una reclasificación similar y, en abril de 2024, la Filial para el Control de Drogas (DEA) propuso un cambio en la reglamento, pero se vio dificultado por cuestiones administrativas y legales.
Trump lleva mucho tiempo expresando su deseo de cambiar la política antidroga de Estados Unidos en lo que respecta al cannabis.
“Creo que es hora de poner fin a las interminables detenciones y encarcelamientos de adultos por pequeñas cantidades de maría para uso personal”, escribió en Truth Social el año pasado, durante su campaña para la presidencia.
“Igualmente debemos aplicar regulaciones inteligentes, al tiempo que proporcionamos a los adultos golpe a productos seguros y probados”, afirmó.
Examen
La orden de reclasificación ha contrario cierta resistor por parte de los legisladores republicanos.
El miércoles, un conjunto de 22 senadores republicanos envió una carta abierta al presidente en la que argumentaban que el consumo de maría hará que “no se podrá reindustrializar Estados Unidos”.
Los senadores señalaron las persistentes preocupaciones sobre el impacto del cannabis en la sanidad, así como las investigaciones que sugieren que el cannabis puede estar relacionado con “alteraciones del entendimiento” y “errata de concentración”.
“A la luz de los peligros documentados de la maría, favorecer el crecimiento de la industria de la maría está en contradicción con el crecimiento de nuestra hacienda y el fomento de estilos de vida saludables para los estadounidenses”.
En otra carta enviada a la fiscal caudillo Pam Bondi en agosto, 9 representantes republicanos argumentaron que no existen “datos ni pruebas científicas suficientes” que respalden el cambio.
“La maría, aunque es diferente de la heroína, sigue teniendo potencial de alcaldada y no tiene ningún valía médico demostrado científicamente”, decía la carta. “Por lo tanto, reclasificar la maría no solo sería objetivamente incorrecto, sino que asimismo implicaría transmitir a nuestros hijos que la maría es segura. Eso no podría estar más allá de la sinceridad”.
En términos más generales, las encuestas muestran que la mayoría de los estadounidenses apoyan los esfuerzos para ratificar la maría.
Una averiguación de Gallup publicada en noviembre reveló que el 64% de los estadounidenses cree que debería legalizarse, aunque el apoyo ha disminuido tenuemente con respecto a abriles anteriores oportuno a una caída de 13 puntos entre los republicanos.





