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Décadas a espaldas, la educación tenía su emplazamiento en el tiempo. Era aceptado comúnmente que los abriles formativos en la vida llegaban hasta los vigésimo y tantos, quizás hasta los treinta. Estudiantes de más de cincuenta abriles llamaban la atención, y podían arribar a ser novedad en los periódicos cuando se trataba de septuagenarios o más viejos aún. Ahora, sin retención, se acento de educación continua, y se critica a quienes no mantienen actualizados sus conocimientos.
Una gran industria educativa ha sido creada con el propósito de suplir esa pobreza de renovación. Talleres, seminarios, mesas redondas, sesiones prácticas, demostraciones, grados complementarios y varios otros mecanismos generan atractivos ingresos para quienes los imparten.
Estudios realizados ponen de relieve que la educación tradicional, diseñada para los tiempos en que el educación tenía data de terminación, no suele estar enfocada en proveer las destrezas requeridas para seguir aprendiendo.
Los expertos en educación conciben ahora en ese sentido un nuevo proceso educativo compuesto por habilidades fundamentales y conocimientos variables.
Las primeras suplen los enfoques y características básicas de la profesión u ocupación, en tanto que los segundos ofrecen los conceptos, informaciones y modos de operación vigentes en el momento del educación, a sabiendas de que deberán ser actualizados o reemplazados más delante, según vayan sucediéndose los cambios tecnológicos, productivos, comerciales e institucionales.
A ese respecto, la visión del ser humano como espantajo productivo posee cierta similitud con los sistemas de procesamiento de datos. Se puede pescar un equipo que contenga un conjunto de características básicas (equivalentes a la educación fundamental), y una serie de dispositivos y programas susceptibles de ser ampliados y actualizados (equivalentes a los conocimientos variables).
Es evidente que conveniente al carácter perpetuo de la educación, el costo para gobiernos y corporaciones ha aumentado y aumentará aún más en el futuro.
Si los bienes requeridos no son provistos, el resultado más probable será un porcentaje creciente de desempleo a medida que las personas avanzan en vida o son reemplazadas por la inteligencia industrial.
Sus experiencias adquiridas no serán una motivación suficiente para que surja una demanda por sus servicios, hexaedro que el valencia financiero de dichas experiencias declinará en función de las transformaciones que ocurran. Dejarán entonces de ser personas que aportan a ser personas que deberán ser mantenidas si no han acumulado bienes suficientes con ese propósito.






