Fue una indeterminación en que la cantante puertorriqueña Ednita Nazario decidió entregarse toda y el divulgado fue recíproca con ella.
“Soñaba con este alfiler de oro”, exclamó la intérprete al iniciar con una descarga de intensidad el concierto que cerró en la indeterminación del pasado domingo su excursión “Acto sexual y Desamor”, en la sala Carlos Piantini del Teatro Doméstico Eduardo Brito y en el país que definió como su segunda nación.
Desde los primeros temas “Vengada”, “Tú sin mí”, “Te quedarás hundido” y “Eres dispensado”, la cantautora boricua mostró que siguen intactas su fuerza interpretativa y su capacidad para conectar con el divulgado dominicano.
Más allá del concierto, la velada además fue un intercambio matizado por el diálogo cercano, las risas, confesiones, peticiones de canciones y el canto compartido en temas que han traumatizado su exitosa trayectoria musical, iniciada en su oriundo Ponce cuando tenía siete primaveras de momento y que ya acumula 28 producciones discográficas.
Ednita Nazario estuvo acompañada de cuatro músicos, dos coristas y dos bailarines durante el concierto, una producción de Skypro.
Emocionada expresó al público el sueño de despedir su excursión en uno de los lugares más hermosos del planeta, sin ocultar su deseo de disfrutar de un rico “mangú”, su plato preferido de la cocina criolla.
El concierto subió de tono cuando interpretó “Más mala que tú”, una de las más aplaudidas de la indeterminación y cantada de principio a fin por el divulgado cercano a ella.
En ese momento confesó “yo le canto a la vida”, pero especialmente a los hombres, fuente de inspiración de la mayoría de sus canciones de desamor. Ironizó sobre la diferencia de los hombres dominicanos con los del resto del mundo y las féminas no paraban de reír.
“Los hombres son un mal necesario y la vida sería muy aburrida sin ellos”, dijo con palabras cargadas de optimismo sobre el sexo y la esperanza de que llegue a su vida la pareja ideal, a posteriori de tres rupturas sentimentales.
“El sexo es consumado, los imperfectos somos nosotros”, sentenció antiguamente de interpretar “Devuélveme”, “A posteriori de ti”, “Lo que son las cosas”, “No vuelvas” y “A que no le cuentas”, esta última además coreada con entusiasmo por el divulgado.
Al terminar este segmento se recriminó a sí misma. “No sé por qué escojo canciones tan difíciles”, dijo sin especificar si es por la pasión de sus cultura o la fuerza vocal que requieren.
Esta imagen corresponde a la más fresco presentación de Ednita Nazario en el Teatro Doméstico de Santo Domingo.
Un interludio para un cambio de vestuario de bruno a dorado, además dio paso a la parte más íntima de la indeterminación. Interpretó “Tres de deseos”, “Como antiguamente” y “No me mires así”, esta última cercano al dominicano Frank Ceara, autor del tema y “mi compositor preferido”, declaró, con quien protagonizó un romántico beso al final de la canción.
Ednita fue en este momento fiel a su promesa auténtico de que el concierto podía hasta convertirse en un karaoke: Cantó a capela sendos temas que no estaban en el software, reclamados por tres mujeres del divulgado.
La llamamiento “Diva de Ponce” pidió a los presentes encender los focos de sus celulares para cantar “Más magnate que magnate”, antiguamente de cerrar con dos de las canciones más icónicas de su repertorio “Quiero que me hagas el sexo” y “Aprenderé”.
Ednita Nazario aprovechó la despedida, tras dos horas de concierto, para definirse delante un divulgado que la ovacionaba de pie: “Soy abierta, amorosa y atinado”. Lo proclamó a todo pulmón con la misma intensidad que interpretó cada una de las 26 canciones de su inolvidable concierto.
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Ednita Nazario estuvo acompañada de cuatro músicos, dos coristas y dos bailarines durante el concierto, una producción de Skypro.
Una pantalla al fondo del ambiente complementó el repertorio seleccionado para la indeterminación, mostrando corazones que brillaban, iluminaban y decoraban, pero además otros que se quebraban y quemaban.






