El centro penitenciario de Santa Elena
QUITO 11 Nov.- El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, ha ironizado con las posibles protestas que pueda suscitar el trato hexaedro a los 300 presos, entre ellos el exvicepresidente Jorge Glas, que han trasladado a la nueva calabozo de máxima seguridad de Santa Elena, inspirada en el mediático Cecot del presidente salvadoreño, Nayib Bukele.
«Ya empezarán con la quejadera», ha escrito en su cuenta de X próximo a la publicación de una fotografía con el supuesto pelo de los reclusos a los que han rapado la inicio, tal y como se ve en otras imágenes en las que les da la «bienvenida» a esta prisión, que forma parte de sus promesas electorales.
El centro penitenciario de Santa Elena, a quien Noboa ha aguado como Gayola del Conferencia, fue una de las dos cárceles al ‘estilo Bukele’ que prometió durante la convulsa campaña electoral de 2023. En escasamente dos primaveras han noble estas instalaciones en una zona boscosa y desapacible de la costa suroeste de Ecuador.
OTRO PROYECTO DE CARCEL
Menos suerte tuvo el otro plan con el que pretendía edificar otro centro de las mismas características en la provincia de Napo, en pleno Amazonas, en donde se encontró con el rechazó de las comunidades locales.
La Gayola del Conferencia, cuya construcción además se topó con las protestas de la única comunidad rural que sitúa a sus alrededores, fue presupuestada en 45 millones de euros, se extiende sobre 16,2 hectáreas para meter entre sus muros a más de 730 personas, muy remotamente de los 14.500 que alberga la mayúscula construcción del Cecot, la más noble de América Latina y de las mayores de todo el mundo.
Sin confiscación, al igual que la penitenciaria de Bukele, ha sido levantada para hacer hueco a los pandilleros de las varias bandas criminales, en un momento en el que Ecuador arrastra una de sus peores crisis de seguridad de las últimas décadas, y para la que Noboa ha decretado el estado de conmoción interna.
La puesta en espectáculo del traslado de estos primeros 300 presos ha sido similar, si admisiblemente sin tanta espectacularidad, a la que suele desplegar Bukele cuando informa del expedición de una nueva remesa de pandilleros al Cecot, admirado y cuestionado a partes iguales.
El traslado de estos 300 presos se ha hexaedro horas a posteriori de que se produjera una nueva exterminamiento en una calabozo ecuatoriana, en esta ocasión en la de Machala, en la provincia vecina de El Oro, que se saldó con una treintena de muertos y varias decenas de heridos, en otra muestra del precario sistema penitenciario del país.
ILUSTRES INQUILINOS ENTRE SUS MUROS
El plan penitenciario sino del presidente Noboa alberga entre sus muros a más de 420 personas por delitos relacionados con el terrorismo –las actividades de las bandas criminales han sido incluidas bajo esta designación con el decreto del estado de conmoción interna, o la corrupción, a posteriori de la aparición de estos 300.
Adicionalmente del citado expresidente Glas –«bienvenido al nuevo hogar», le deseó Noboa–, condenado por varias causas de corrupción, forman parte de la población del penal otros destacados criminales, como Carlos Edwin Angulo, condenado por su implicación en el crimen del candidato presidencial Fernando Villavicencio.
Angulo, conocido como ‘Invisible’ es uno de los cabecillas de Los Lobos, que al igual que otros muchos presos han sido trasladados desde La Roca, una prisión de máxima seguridad ubicada en Guayas, que ya vivió tiempos mejores.
Otros ilustres moradores del penal son los jefes de Los Choneros, Rolando Gómez Quinde, apelativo ‘Fede’ –detenido recientemente en Colombia–; Celso Moreira Heredia, conocido como ‘Patucho Celso’; y el considerado número dos de la partida, Dario Peñafiel Nieto, apodado ‘Topo’, con una petición de extradición de Estados Unidos.
El cabecilla de los Chone Killers, Julio Alberto Martínez, apelativo ‘Irritado Tulio’, condenado por terrorismo, es otro de los que ha sido trasladado en las últimas horas hasta Santa Elena, que ha recibido presos de provincias como Esmeraldas, Santo Domingo, Manabí, Los Ríos, Pichincha y Azuay.
de-soy
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