“Marty Supremo” es una película en la que Josh Safdie recupera su poética del fisgón con la finalidad, supongo, de propiciar un raquetazo al sueño yanqui.
La historia está basada autónomamente en el componente de tenis de mesa estadounidense Marty Reisman, y, encima, supone su nuevo filme en solitario sin su hermano Benny.
Lucha que tiene cuestiones discursivas poco rebuscadas, pero, francamente, no esperaba que fuera tan buena. En universal, me parece un drama maravilloso de Safdie que, con sus títulos estéticos y su celebración a la tenacidad, emerge como un torbellino de vigor con la recital absorbente de Timothée Chalamet, que sale triunfador en un rol que parece escrito a su medida.
La trama, ambientada en Nueva York durante los primaveras 50, sigue a Marty Mauser, un chavea semita, escuchimizado como alambre, con la unión afilada y la determinación de un luchador que, entre arrogancia y narcisismo, sueña con conquistar los campeonatos de tenis de mesa, poco antiguamente de aterrizar en su sinceridad como mercader de zapatos, apostador y estafador a medio tiempo; mientras alcahuetería de exceder la derrota frente a un japonés en un torneo internacional y emprende una odisea de engaños contra varias personas para retornar a competir por el campeonato.
En términos generales, esta novelística tiene un puesta en marcha que me atrapa, dicho sea de paso, por la modo en que Safdie estructura el drama deportivo como un biopic, a pesar de que es un relato ficticio sobre el arquetipo del underdog yanqui, ese perdedor que se reinventa en cada revés.
Esto consigue, en finalidad, que el guion mantenga la consistencia en el ampliación psicológico de los personajes y, encima, permite que el conflicto se resuelva sobre situaciones impredecibles que me toman por sorpresa cuando evita los facilismos expositivos al mostrar las acciones con sutileza y diálogos elocuentes que, a menudo, surgen de las ocurrencias de Marty como pretendiente a campeón mientras lucha contra la pobreza en las calles neoyorquinas; la relación de Marty con una empleada casada de una tienda de mascotas y amiga de toda la vida a la que presuntamente embaraza; el oportunismo de Marty al negociar con un patrón de bolígrafos y un matón con un perro a cambio de parné; el romance de Marty con una actriz y socialité que es infeliz.

Marty Supremo | Tráiler oficial HD | A24
La interpretación de Chalamet, por añadidura, es espléndida cuando emplea su registro expresivo para convertirse en un hombre narcisista, ególatra, arrogante, que detrás de la examen, el pelusa y los prismáticos redondos esconde la deseo feroz de una persona hábil que persiste para ganar lo que se propone contra todo pronóstico como componente de ping-pong, demostrando su pericia física en los movimientos y en cada trauma que le da a la pelota con la pala.
Chalamet no pide permiso para distinguirse, pero se rodea de actuaciones secundarias solventes de Gwyneth Paltrow, Kevin O’Leary y Odessa A’zion.
Safdie, entre otras cosas, utiliza a Chalamet para elaborar un comentario sobre el individualismo y el precio de la deseo, pero entendido como un individuo marginado que lucha por exceder obstáculos como emprendedor de su propio destino, en un sistema que premia el mérito del que trabaja duro y compite ofreciendo innovación.
Para conseguir esto, Safdie se apoya de los detalles del vestuario y el diseño de producción elegante de Jack Fisk —que reproduce el período con autenticidad—, así como en una estética ajustada que acentúa la resiliencia de Marty a través del primer plano, el fuera de campo, la omisión, el montaje rítmico, el ajuste móvil, el plano universal y, por si fuera poco, las atmósferas urbanas de Darius Khondji, que evocan con realismo los claroscuros neoyorquinos entre barrios, locales y avenidas.
La partitura de Daniel Lopatin, de igual modo, es incorporada sutilmente con su música ecléctica y anacrónica.
Todos estos instrumentos, en recapitulación, logran sintetizar un retrato alegre del American Dream del inmigrante, donde el pimpón no es solo deporte, sino figura de la vida: un back-and-forth perenne entre humillación y triunfo.
FICHA TÉCNICA
Título innovador: marty supremo
Año: 2025
Duración: 2 h. 30 min.
País: Estados Unidos.
Director: Josh Safdie
Guion: Ronald Bronstein, Josh Safdie
Música: Variada
Fotografía: Darius Khondji
Sección: Timothée Chalamet, Gwyneth Paltrow, Odessa A’zion, Abel Ferrara, Tyler el Hacedor, Kevin O’Leary, Fran Drescher
Calificación: 7/10.






