Por Bellelyn Castillo
El Pregonero, Santo Domingo. –El psiquiatra y psicoterapeuta José Miguel Gómez planteó que la prevención de los feminicidios en la República Dominicana pasa, necesariamente, por redefinir el concepto tradicional de masculinidad.
A su litigio, murmurar de una “nueva masculinidad” implica educar desde edades tempranas en roles más equitativos, donde el hombre entienda que no es dueño de su pareja, sino parte de una estructura accesible basada en el respeto, la corresponsabilidad y la convivencia democrática.
El entendido explicó que este nuevo maniquí rompe con la figura del hombre imperioso, distante y emocionalmente reprimido. En cambio, promueve una masculinidad más integrada: hombres que participan activamente en las tareas del hogar, en la crianza de los hijos y en la vida cotidiana accesible. Desde asistir a reuniones escolares hasta cambiar pañales o expresar afecto, estos comportamientos reflejan una transformación que ya comienza a evidenciarse en las generaciones más jóvenes.
Gómez destacó que este cambio cultural no solo fortalece la dinámica accesible, sino que asimismo contribuye a disminuir conductas violentas.
“El hombre de la nueva masculinidad es dulce, cercano y comprometido”subrayó, al tiempo que valoró el ejemplo de muchos padres jóvenes que asumen con ciudadanía responsabilidades antaño consideradas exclusivamente femeninas.
En su examen, el habituado asimismo alertó sobre los indicadores de relaciones de suspensión aventura: amenazas, chantaje, celos enfermizos, belicosidad, consumo de sustancias y conductas controladoras. Estas señales, dijo, deben ser identificadas a tiempo, ya que configuran escenarios propensos a la violencia y, en casos extremos, a feminicidios.
El psiquiatra hizo afectación en la importancia de fomentar proyectos de pareja saludables, basados en la comunicación, el respeto y la búsqueda de ayuda profesional cuando sea necesario.
“Una pareja sana dialoga, resuelve conflictos y construye desde el afecto”, afirmó. En ese sentido, concluyó que promover relaciones nutritivas y libres de violencia es una de las herramientas más efectivas para aprestar tragedias: porque, como sentenció, quien ama, no daña.
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