EL AUTOR es periodista, director de ALMOMENTO.NET, Reside en Santo Domingo.
Oportuno a los compromisos de mi profesión periodística, diariamente, incluyendo días feriados, eclosión a trabajar a las 5:00 de la amanecer. Lo primero que hago a esa hora es descubrir por internet los medios informativos dominicanos más importantes. Luego reviso cinco extranjeros y, finalmente, dos agencias de prensa que suplen noticiario internacionales.
Mi intención es enterarme de lo ocurrido en el país y el mundo, fundamentalmente cuando yo dormía, y tratar de que, cuando el rollizo de la familia se este, encuentre en alMOMENTO.net un paipay informativo completo y actualizado, sin tener que ir a otra parte.
El resto del día lo paso más o menos en esa rutina, la cual todavía incluye la tediosa tarea de revisar constantemente más de 800 notas de prensa que entran de forma diaria al abertura de correo de alMOMENTO.net y los decenas de mensajes de WhatsApp que me son enviados. Singular de ello, cuando voy conduciendo mi transporte, escucho programas radiales de comentarios.
¿Una persona admisiblemente enterada?
Oportuno a lo precedente se supone que soy una persona “admisiblemente enterada”. Pero.. “en verdad, en verdad os digo” que penosamente he comprobado que no. A esta triste ingenuidad he llegado porque frecuentemente en las noches, al incorporarme a alguna de las tertulias de las cuales soy acostumbrado, me impasible de noticiario o situaciones que no han sido nunca publicadas en la prensa y ni siquiera remotamente comentadas por los “analistas” de radiodifusión y televisión.
Con frecuencia uno que otro contertulio me pregunta: “¿Te enteraste de…(tal y tal cosa)?”, y cuando titubeo me dicen en mi cara: “¿Y qué periodista del diantre eres tú, que no sabías esto?”.
Finalmente admito que tienen razón al enrostrarme esto. Por eso, mi conclusión es que hay dos República Dominicana: 1) La que nosotros los periodistas, admisiblemente sea por simpatías personales o intereses económicos, nos empecinamos en presentar, y 2) La que está vedada al gran sabido y cuyos pormenores sólo se barajan en las tertulias de la suscripción sociedad.
correo basura
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